lunes, 15 de marzo de 2021

Efímero

es el título del primer libro de poesías de Alejandra Garibay, proyecto personal en los más amplio de la palabra ya que no solo escribió todos los poemas que ahí aparecen, sino que la publicación de su obra es resultado de su propio esfuerzo, de buscar una editorial, de dar su propuesta para la portada, de buscar a la persona ideal para el prólogo, en fin, que solo sería más personal la edición del libro si ella hubiera usado una imprenta manual y los hubiera hecho uno por uno.

Eso es un logro muy grande.

Una muestra de una mujer que en lugar de sentarse a admirar lo que la vida da, se puso manos a la obra y cumplió uno de sus tantos proyectos. En este momento de la historia donde las mujeres están luchando fuerte por tantas cosas, en sus diferentes trincheras, este libro es un proyecto personal si, pero también es un aliciente para muchas mujeres que están en contacto con la autora.

Ayer domingo por la noche, fue la presentación virtual de Efímero, Alejandra, rodeada y apoyada por su familia lució esplendorosa y alegre, las muestras de apoyo dejaban ver que, aunque las experiencias vertidas en sus páginas son de un matiz muy íntimo, siempre ha existido una familia apoyando en la medida que la autora lo ha permitido, lo permite y lo permitirá. Los invitados solo mostraban alegría en grandes sonrisas, miradas llenas de felicidad y palabras de aliento para Alejandra, quien era más sonrisa que ojos y vaya que esos ojos son hermosos.

El libro nos muestra el lado sensible de la autora, sus experiencias en el área de las relaciones personales, aunque habla de ella y de otres, la parte principal de su obra va en relación a ciertos momentos de su vida en pareja, con sus momentos de amor, de desamor, de zozobra, de alegría, muy íntimos eso si, muy valiente el liberar esos pensamientos para que aquellos que también se permiten dejarse caer en el amor y viven todas las emociones que se desprenden del mismo se reconozcan, sonrían, lloren o suspiren porque a pesar de que todo lo que nos pasa en el amor es muy nuestro, también hay situaciones y vivencias que nos permiten reconocernos en las experiencias de otros.

Y este es para mi el punto fuerte de la obra de Alejandra.

Y lo mencionaron en la presentación virtual varias personas.

Su lenguaje sencillo, sin complicaciones, sin adornos de más. Eso hace que la abuela, que el poeta moderno, que la feminista, que el estudiante, que el empleado, que la fotógrafa, que la doctora, que la publicista, que el letrado, que el bachiller, que el chofer, que la vendedora, que la deportista, que el bloguero, que el cineasta, que el padre, la madre, el hermano, la tía, el primo, que mucha gente pueda leer y consumir los poemas.

Y los viva y los entienda y los recuerde y los conozca y los identifique y los adopte y los disfrute y los sufra y le gusten. Porque hay muchos que escriben y creen que las palabras domingueras son lo que los va a poner en la historia, que el recurso de la palabrería complicada y que da el aire de un escrito con una gran profundidad es lo que la gente está buscando.

Y la neta es que muchos como yo, nomás leímos eso en la escuela porque nos lo encargaron o teníamos que revisarlo para una exposición. Nomás. Mi pequeña biblioteca está armada con libros de moneros y otros de textos simples y de fácil entendimiento.

Y eso se agradece.

Porque los sentimientos se pueden describir con palabras pero solamente nos acercaremos un poco a lo que de verdad se siente y el amor tampoco es algo complicado, entrelazado y amarrado de manera complicada, es algo simple que fluye y que se da y se siente y se vive. Como los poemas en Efímero.

Alejandra desnuda su sentir y regala estos poemas para quien quiera leerlos y compartir ese espacio que es íntimo pero se vuelve abierto, ese espacio que se crea cuando un autor nos permite entrar en su mundo y nos deja fisgonear en sus momentos más vulnerables. Un acto de mucho valor, un acto de mucho amor propio.

Efímero cumple lo que promete, lo lees, lo vives, lo sientes en un momento muy corto de la historia, en una lectura que requiere una pausa para revisitarla en otro momento. Porque puede que haya poemas que parezcan desconocidos para quien lee en este momento, pero en algún momento futuro serán de reconocimiento fácil y sencillo. Así que Efímero se vuelve digno de revisión en un futuro medio y de largo plazo.

Albricias para la autora y su primer poemario.

Besitos y cariño para ustedes que leen estas líneas.


 

sábado, 6 de marzo de 2021

No sé ligar, toma un kct.

 Hace poco vi un meme que decía No sé ligar, te hice una playlist.

Y si.

De toda la vida he dedicado canciones, algunas veces me han dedicado canciones y mi versión del amor de pareja ha estado enmarcada por un montón de rolas. A alguien le habrá tocado escuchar alguna rola ya previamente dedicada pero así es esto de las playlist, aunque siempre trato de poner rolas nuevas y gracias a mi ociosidad por lo general siempre hay rolas que se dedican una sola vez.

Me encanta pensar que la persona escucha la canción y dice ay mira que bonito que esta rola lo hace pensar en mi, ahora yo pensaré en él cuando la escuche y cuando ya no estemos juntos odiaré la canción y dejaré de escucharla pero tiempo después cuando el sentimiento de dolors haya desaparecido la volveré a escuchar por coincidencia en algún lugar y recuerde que me la dedicaron y la busque y la escuche y me vuelva a acordar de que ese vato me la dedicó y sienta bonito de acordarme de las cosas bonitas que compartimos.

No pido que se imaginen como yo, que estoy en un bar o lugar chiquito de concierto, interpretando larola para esa persona a quien la he dedicado, aca cantando como en película de buen presupuesto de joligud, en un momento bien romántico y hermoso. Eso nomás lo pienso yo, pues porque tengo una imaginación muy creativa y veía mucho los Muppet Babies y ya saben que esos pinches monos todo lo volvían una aventura bien chida.

Y cuando las grabaciones eran en kct, siempre era un pedo porque luego ya no cabía la rola, por unos segundos y había frustración. Y luego ya que llego el CD pues tampoco cabía la rola pero ya lo único que quedaba era eliminar una, hacer ajustes, cambiar las rolas integrantes del disco compacto. Y luego ya con la música en versión electrónica ya no hubo limitantes. Ya, ahí te va esta playlist de 800 rolas que me hacen pensar en ti. ¿Qué? ¿Qué son muchas? Ok, la boa ajustar y te la dejo en 150 pa que veas que hay mucho amors.

Ok, no. Ya 30 rolas para que las puedas escuchar en cierto momento y no en dos meses. Que esta ya te la habían dedicado, que entonces hay que sustituirla que no pasa nada. Es bien feo que pongas una rola que ya le han cantado a alguien, es como de chale ahora cuál pongo; esa era la carta fuerte y ahora ya la mande a un lugar de sus memorias felices con alguien mas. Weno, pos ni modos.

Y luego otra cosa que tambien pasa es que mis gustos son muy estraños y es asi de ah pues están bonitas las rolas pero están raras, están estridentes y yo no oigo música así, están como muy gays esas canciones, están como muy rudas esas canciones, están como muy en otro idioma, están como muy largas esas rolas, están como muy cursis, están como muy y asi y asi y asi.

En fin, que eso es lo que pasa cuando sueltas tus gustos musicales y la gente cree que por estar barbón y panzón y así bien varonil nomás van a escuchar puras rolas machorronas al darle play a la lista de reproducción musical. y sale Fey, Jeans, Juan Gabriel, The Darkness, Bon Jovi, Aerosmith, Guns N Roses, Belanova, Belinda, Muse, The Cure, Intocable, Los Tigres del Norte, Alejandra Guzmán, Mercyful Fate, Caló, Kokyusoku Sumire, Van Halen, Michael Jackson, Adele, SIA, Rihanna, La Lupita, Café Tacvba, Andrés Calamaro, Beyonce, Madonna, Lady Gaga y asi.

Y cuando dedicas ciertas rolas pues pasan cosas y ya no las puedes escuchar.

Y cuando me dedican alguna canción, pues la tengo ahí muy presente y siento bonito cuando la escucho y sonrío porque está chido que una pieza musical te haga sentir bonito, apreciado, querido, amado, especial.

Porque la música siempre es una buena acompañante en la vida.

Porque hay rolas para todos los estados de ánimo, para todos los momentos sentimentales, para los viajes, para las partidas, para los regresos, para las llegadas, para las sorpresas.

Hace dos años hice un ejercicio y varies de mis amistades me dijeron esta rola me recuerda a ti y ahí tengo una playlist que me ayuda a hacer la limpieza y me divierto al pensar que elles se acuerdan de mi con esa rola. Que vaciado pienso.

Una rola te lleva a un lugar, con una persona, a un momento de tu historia.

Que bonito.


viernes, 26 de febrero de 2021

Los conciertos

 Cuando son de un solo grupo tienen una magia muy especial porque independientemente de que lleven invitados, vas por ese grupo, ese cantante en específico.

Por esa rola, por ese espacio donde vas a cantar y a desahogarte explotando de alegría, de tristeza, de melancolía, maravillado por el espectáculo visual o sintiendo que es un concierto muy íntimo disfrutando de la presencia de la banda o cantante. Siempre fueron experiencias muy hermosas.

Desde la experiencia infantil apreciada a la distancia de que mi primer concierto fue con los Que Payasos, no lo recuerdo más que por el pequeño poster que conservaba, ver a El Tri junto a mi hermano rodeados por la banda pacheca de Ecatepunk y Nezayork; sacar a mi hermano a que respire después de ser golpeado en el slam de Brujería; equivocarnos de asiento tres veces y quedar de frente a mi Belinda; ver volar a Katy Perry y que saque la lengua cuando pasa frente a nosotros; escuchar a Lisa Gerrard decirnos unas bonitas palabras en español al final del concierto de Dead Can Dance; brincar en el cuarto tono de la primer rola de Korn y que ellos la alargaran hasta ocho; disfrutar el tercer encore que Fangoria nos regaló en Día de Muertos; cantar Clara bañado en llanto y decir que me gusta No Te Va Gustar; ver una bandera mexicana gigante en la pantalla que trajo U2 para su última gira; walzear con mi cabecita blanca al ritmo de la orquesta de Andre Rieu; aguantar un temblor justo antes de que The Cure diera el concierto más largo de mi vida; recibir unas palmaditas de cariño de mi Sis mientras Nacho Vegas me destrozaba el alma; platicar con la morra de Austin TV después de su concierto y espantarla por freak; ser invitado sin ser invitado a ver al reverendo Marylin Manson en lo que según era su concierto de despedida; ser cachondeado por una grupi cachondeada por ver en vivo a Rammstein, cantar como niño con miles de personas más que cantaban como niños en la primer gira de 31 Minutos; compartir con mi carnal el Árabe mi primer concierto de Iron Maiden; no poder hacer una wall of death en el Circo Volador con mis carnales viendo a Cavalera Conspiracy; maravillarme con la teatralidad de Tilo en el concierto de Lacrimosa; ver desde las gradas como el Cafe Tacvba se ha vuelto un evento familiar; recibir un abrazo de mi hermano mientras me dice Tocan bien chido en el concierto de The Pixies y, como todos imaginan, otra vez yo bañado en llanto.

Fueron tantas emociones vertidas en canciones y precopeo y alcohol y tacos después del evento.

Bellas experiencias compartidas con mi gente.

Les quiero.


miércoles, 24 de febrero de 2021

Los toquines en el Zócalo

 Cuando el PRD llegó al gobierno de la ciudad se preocupó en hacer algo que los gobiernos anteriores no habían hecho: darle al pueblo pan y circo. Mas circo porque no había pan.

Y fue así como la chaviza conocimos los conciertos y su lenguaje, todos nos cuidamos, todos nos echamos la mano, levantas al que se cae, cada quien sus drogas o no, entre todos nos cuidamos para evitar que la tira nos quiera agandallar.

Y me junté con la banda juvenil que conocí en los scouts y nos ibamos al toquín y echabamos desmadre y nos cuidabamos entre todos, el tiempo que estuvimos juntos. Después seguí acudiendo a los toquines pero ya con otras amistades y con la pareja, que dejenme decir que los toquines con la pareja son bien bonitos para mi.

Y ahí, en la plancha del Zócalo capitalino vi a tantos y tantos en conciertos individuales y festivales que se organizaban y que nos dejaban echar desmadre juvenil. Tantos que disfrute porque al final pos era gratis.

Juan Gabriel (con mi cabecita blanca), Ricky Martin, Residente, Alejandra Guzmán, Plastilina Mosh, Illya Kuryaky, Hello Seahorse, Moderatto, El Tri, Fatboy Slim, Maldita Vecindad, entre muchos mas.

Pero los que nunca voy a olvidar son dos concierto de Café Tacvba que fueron épicos, en el segundo el Zocalo estaba tan hasta la madre, que como no hubo transporte, la gente testifico los ríos de chavos que tuvieron que regresar a casa a patin. 

El histórico concierto de Manu Chao, ahí estuvimos siendo aplastados y sobreviviendo al mar de chavos que ahí estuvimos brincoteando y formando parte de la historia sin saber que estábamos siendo parte de la historia.

Y el concierto de The Pixies.

Uno de los momentos más hermosos de mi vida, desde que empezaron a tocar el intro de Gouge Away mis ojos empezaron a llorar y así me la lleve todo el concierto.

Tooooooooooooodo

Más de dos horas llorando pero cuando cerraron con Gigantic, fui poseído por el espíritu de María Magdalena y me quebré a berrear como si la vida se me estuviera yendo. Ese momento fue liberador en mi vida por un montón de razones y a partir de esa noche, las cosas han cambiado mucho en mi vida y siempre sonrió bien chido.

No he dejado de llorar, cuando lloro, lloro mucho y bien.

Pero el llanto que The Pixies me ayudo a liberar en su concierto del Zócalo, era un llanto que me estaba consumiendo mi ser. Y por eso siempre voy a llevarlos en mi corazón.

Ojalás algún día volvamos a cantar todos en el Zócalo.

Mientras les mando cariño y besitos.


lunes, 22 de febrero de 2021

Es de que los masivos

 Cuenta la leyenda que antes del Covid, había eventos donde se juntaban miles de personas a consumir cantidades industriales de cerveza, tomarse selfies, establecer lazos sociales de la mas diversa manera y en el inter, escuchar a varios grupos musicales en eventos que a veces se celebraban dos días seguidos o nomás era un día pero todo el día, así desde temprano hasta que era bien noche.

Festivales les llamaban.

Yo de morro casi no iba a los toquines, ya fue cuando pude pagar las cantidades necesarias de efectivo que costaban los boletos que pude asistir y me hice algo aficionado a irme a amontonar con miles de pelados que queríamos escuchar las rolas favoritas de nuestro grupos favoritos. Uno de los lugares que mas funcionó para esos fines fue el Foro Sol o Curva 4 del Autódromo o quién sabe que nombre de patrocinador tuviera cuando nos cayo la justicia epidémica. 

Ahí estuvimos en los Vive Latino, en los Hell and Heaven, en el Wirikuta y cuestión aparte fue el Knotfest fraudulento al que asistimos y que ya nomás me quiero acordar del marranazo que se metió el Amin y ya.

De nada más.

Los festivales eran una onda bien chida porque había varios escenarios, un chingo de grupos y entonces tenías que estar haciendo la administración de tiempos que no haces ni con los horarios de la escuela o el trabajo, ni cuando viajas ni nunca más. Nomás en los festivales andabas ahí sacando cálculos de los tiempos y que si ibas a este escenario y veías nomás tantito de tal artista porque sino no llegabas al otro escenario y que si este escenario nunca lo visitarías porque pues a nadie le interesa y así.

La cerveza indio es la que siempre me va a recordar estos festivales, la comida no, porque en realidad vivía uno de la dieta líquida. La cerveza la bebías o la recibías ya procesada en un literal baño de pueblo, tus costillas eran puestas a prueba cuando querías estar lo más cerca del escenario, tu resistencia era la de Rambo en la montaña y Bruce Lee dando karatazos, para que aguantaras más de doce horas de paz y baile. Porque había por lo general poco baile y muho pas pas con el slam (ojos morados, raspaduras en codos y rodillas, labios rotos, dedos chuecos, panzas adoloridas) pero intoxicados por la danza tribal masiva nada te dolía hasta como tres días después.

Y todo eso que se disfrutaba roqueando y slameando y bebiendo y cantando, se pagaba con la peregrinación para salir del Foro Sol, No mamen criaturas. Esa peregrinación era pior que la de la Basílica. Ahí te dabas cuenta de si te habían bajado la cartera o el celular, de si todavía traías zapatos; ahí recordabas que habías llegado con unos amigos o parientes o parejas y no con esos cabrones descamisados con los que estuviste intercambiando sudor o con esas féminas con las que estuviste intercambiando saliva y otros fluídos al son de la tambora.

¿A quiénes no vi en esos masivos?

Café Tacvba, Nortec, Los Fabuloso Cadillacs, Celso Piña, Control Machete, Panteón Rococo, Julieta Venegas, Prodigy, Ska-P, Fobia, Bunbury, Calle 13, Caifanes, Austin TV, Brujería, Ozzy Osborne, Rob Zombie, Limp Bizkit, Judas Priest, Megadeth, Kiss, nomás por acordarme de unos cuantos.

Era bien emocionante acudir a estas reuniones masivas porque conocías gente, conocías de grupos, te la pasabas chido, te distraías de las preocupaciones, liberabas todo tu stress, sacabas todo lo que tenías ahí guardado y al final descansabas, te sentías liberado, te desgarrabas la garganta, te soltabas a llorar o reir, te la pasabas chingón.

Los masivos tenían una magia muy chida que no creo que volvamos a vivir pronto, pero sé que todavía tenemos un masivo pendiente criaturas. 

Un slam de despedida porque las rodillas no son para siempre.

Les quiero y les mando besitos festivaleros con camiseta conmemorativa.


martes, 16 de febrero de 2021

Esa pieza que me falta...

 y no hablo de la pieza de pollo para llenar el paquete de 12 piezas con 4 bisquets y complementos.

O esa pieza que nunca pudimos bailar tu, con tu vestido largo y yo con un traje bien padrote.

Hablo de esa pieza que no traigo de fábrica, de aquella que siempre me ha dejado un hueco en mi alma, en mi ser, en mi mismo. Esa pieza que el fabricante no incluyó y que hubiera sido bueno reclamar que me entregarán completo, que se hubiera hecho válida la garantía, pero creo que cuando fuimos a reclamar nos pidieron el ticket y ya lo habíamos perdido.

A estas alturas de la vida, con una pandemia que no vimos venir, estamos mas rotos de lo que estábamos; estamos peleando muchas batallas en muchos frentes al mismo tiempo, multifuncionalidad de pelea, madrazos físicos, metafísicos, psicológicos, psicóticos, paranormales, visuales y auditivos, distintivos y con aditivos; las batallas del desierto y del océano y del bosque y la carretera, el club de la pelea interna contra mi mismo y mis fantasmas y mis demonios y mis dulzuras y mis querubines y mis amores.

Hay momentos en los que los restos de mi ser interno de hace eones incontables de oscuridad se asoman de repente y me quieren hacer regresar a esa versión triste y decadente de mi yo adolescente emo y depresivo, de aquel que no se quería y que no se valoraba y que nomás estaba ahí sirviendo las bebidas de la vida y dispuesto a servir de escalón y de apoyo legal e ilegal. Es cierto, ahí pase gran parte de mi vida siendo un ser que pedía y mendigaba atención y amor: bailo por un beso, trabajo por comida, doy show por afecto falso, prostituto de mis sentimientos.

Y aunque parezca que no es seductora la oferta, lo es. Porque ese territorio es territorio conocido, es la zona de confort, es el lugar que se identifica como la casa donde crecí, mi refugio ante las tragedias, el hospital de mis sentimientos donde todo yo estaba mal y merecía todo lo malo y nada me iba a salir y asi.

Por eso es atractiva la oferta, porque es algo que todo yo reconozco.

Pero no es momento de regresar, es momento de avanzar, de seguir construyendo este yo que soy que está cimentado en amor, amor propio, amor de mi familia, amor de mis amigos. Este yo que se alimenta de tacos y frutas y verduras y agua simple y jugo antigripal y un poco de cerveza y mezcal y coca cola.

Este yo que se nutre con música de todo tipo, con muchas pelis de terror pero también con animación y superhéroes y aventura y axion y poquito romance, nomás cuando me invitan a ver esas cosas cursis. Este yo que a pesar del tsunami confió en que tengo lo que necesito para salir adelante, para lograr lo que me propongo, para mantenerme bien, sereno, tranquilo, amoroso, fuerte, saludable, hermoso, precioso, chulo de bonito que hasta a besos me quiero agarrar yo mismo.

Darth Vader decía que el lado oscuro estaba chido, pero eso nomás era porque él es Darth Vader. Él es el lado oscuro. Así está bien chingo. Sondear las profundidades y alimentarte del fango del lado oscuro está bien culero y hace daño. Salir de ese tipo de cosas en tu ser es algo bien difícil, es una lucha de día con día. Es interna y eso la hace más complicada porque no hay quien te pueda meter mano para arreglar lo que traes ahí. Es una auto curación que se obtiene de manera personal, propia e individual sin pedirte el INE a ti mismo, ni registrarte en el padrón electoral de otra persona.

Y aunque a veces uno se la tiene que rifar solito como Mad Max, también ya he aprendido a que no está de más traer una botellita de agua. Y un sandwich. O unas alitas. O unos tacos y una coquita.

Y aunque me falta una pieza, con el tiempo he aprendido a que por ahí en vez de que sea el lugar donde trate de acomodar ciertas cosas para rellenar ese espacio, mejor dejo que funcione como una ventila o como un agujero para drenar todo lo que ya no me hace bien. Y ha funcionado.

¿Cómo sé que ha funcionado?

Mi sonrisa no es fingida, mi sonrisa surge desde lo más profundo de mi ser y se ve muy bien porque refleja la paz con la que estoy viviendo. Eso es un premio para mi.

De mi para mi.

Les quiero y les mando besitos en su ser. Abracitos sin covids.


 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Mis pas

 Con esto de la pandemia la convivencia se ha convertido en una cosa de anécdota, de eso que le cuentas a la gente de que antes era así, de que antes se juntaban todos, de que antes se reunía la familia.

Arriesgando todo, me fui a ver a mis pas, que viven ya en su merecido descanso después de una vida de trabajo y esfuerzo. Después de haber apoyado quién sabe a cuántos familiares que venían a intentarlo a la ciudá, después de haberlo dado todo para que estos dos mostros que tienen como hijos tuvieran todo lo que se pudiera tener. Y allá están ellos, preocupados, como todos, pero tranquilos como pocos.

Mi ma, después de dos operaciones a corazón abierto y un cateterismo, ahí anda, siendo ella como siempre ha sido. Mi pa con pocos malestares, los normales para un señor que se pasó su vida trabajando. Llenos de perras que los cuidan y los quieren y a las que les dan de comers y acicalan.

Yo los veo y me maravillo de la forma en que se supieron entender, de la convivencia que han desarrollado en sus 42 años de matrimonio, de la forma en que se cuidan. de la forma en que se quieren. Me maravillo de verlos disfrutando de la vida que ellos construyeron.

Yo me podría preguntar muchas cosas cuando los veo sobre el asunto de mi propia vida y qué chingados hacer con ella, pero la verdad es que eso me daría mucha preocupación y mejor nomás los veo y sonrío de que a pesar de tantas cosas, aún puedo compartir con ellos cierto tiempo, ciertas llamadas, ciertos mensajes.

Y ahora que  la vida se complicó y tuve que acudir por un consejo, por una palabra de aliento y me recibieron con los brazos abiertos, la comida de mamá, la sabiduría de papá, las perras que me muerden jugando y la tranquilidad de su santuario de plantas y animales.

Yo solo quiero presumirles que mis pas son bien maravillosos y extraordinarios. Yo solo quiero recomendarles que aquellos que aún tengan a sus pas, a sus abuelos, que aprovechen para mostrarles su amor y decirles lo importantes que son en su vida.

No se esperen a llevar los mariachis cuando ya ellos no los puedan escuchar, a llevarles las flores cuando ya no las puedan oler, a quererlos abrazar cuando ya no puedan abrazarlos.

Rufino y Teresa, mis pas.

Tan hermosos.