martes, 16 de febrero de 2021

Esa pieza que me falta...

 y no hablo de la pieza de pollo para llenar el paquete de 12 piezas con 4 bisquets y complementos.

O esa pieza que nunca pudimos bailar tu, con tu vestido largo y yo con un traje bien padrote.

Hablo de esa pieza que no traigo de fábrica, de aquella que siempre me ha dejado un hueco en mi alma, en mi ser, en mi mismo. Esa pieza que el fabricante no incluyó y que hubiera sido bueno reclamar que me entregarán completo, que se hubiera hecho válida la garantía, pero creo que cuando fuimos a reclamar nos pidieron el ticket y ya lo habíamos perdido.

A estas alturas de la vida, con una pandemia que no vimos venir, estamos mas rotos de lo que estábamos; estamos peleando muchas batallas en muchos frentes al mismo tiempo, multifuncionalidad de pelea, madrazos físicos, metafísicos, psicológicos, psicóticos, paranormales, visuales y auditivos, distintivos y con aditivos; las batallas del desierto y del océano y del bosque y la carretera, el club de la pelea interna contra mi mismo y mis fantasmas y mis demonios y mis dulzuras y mis querubines y mis amores.

Hay momentos en los que los restos de mi ser interno de hace eones incontables de oscuridad se asoman de repente y me quieren hacer regresar a esa versión triste y decadente de mi yo adolescente emo y depresivo, de aquel que no se quería y que no se valoraba y que nomás estaba ahí sirviendo las bebidas de la vida y dispuesto a servir de escalón y de apoyo legal e ilegal. Es cierto, ahí pase gran parte de mi vida siendo un ser que pedía y mendigaba atención y amor: bailo por un beso, trabajo por comida, doy show por afecto falso, prostituto de mis sentimientos.

Y aunque parezca que no es seductora la oferta, lo es. Porque ese territorio es territorio conocido, es la zona de confort, es el lugar que se identifica como la casa donde crecí, mi refugio ante las tragedias, el hospital de mis sentimientos donde todo yo estaba mal y merecía todo lo malo y nada me iba a salir y asi.

Por eso es atractiva la oferta, porque es algo que todo yo reconozco.

Pero no es momento de regresar, es momento de avanzar, de seguir construyendo este yo que soy que está cimentado en amor, amor propio, amor de mi familia, amor de mis amigos. Este yo que se alimenta de tacos y frutas y verduras y agua simple y jugo antigripal y un poco de cerveza y mezcal y coca cola.

Este yo que se nutre con música de todo tipo, con muchas pelis de terror pero también con animación y superhéroes y aventura y axion y poquito romance, nomás cuando me invitan a ver esas cosas cursis. Este yo que a pesar del tsunami confió en que tengo lo que necesito para salir adelante, para lograr lo que me propongo, para mantenerme bien, sereno, tranquilo, amoroso, fuerte, saludable, hermoso, precioso, chulo de bonito que hasta a besos me quiero agarrar yo mismo.

Darth Vader decía que el lado oscuro estaba chido, pero eso nomás era porque él es Darth Vader. Él es el lado oscuro. Así está bien chingo. Sondear las profundidades y alimentarte del fango del lado oscuro está bien culero y hace daño. Salir de ese tipo de cosas en tu ser es algo bien difícil, es una lucha de día con día. Es interna y eso la hace más complicada porque no hay quien te pueda meter mano para arreglar lo que traes ahí. Es una auto curación que se obtiene de manera personal, propia e individual sin pedirte el INE a ti mismo, ni registrarte en el padrón electoral de otra persona.

Y aunque a veces uno se la tiene que rifar solito como Mad Max, también ya he aprendido a que no está de más traer una botellita de agua. Y un sandwich. O unas alitas. O unos tacos y una coquita.

Y aunque me falta una pieza, con el tiempo he aprendido a que por ahí en vez de que sea el lugar donde trate de acomodar ciertas cosas para rellenar ese espacio, mejor dejo que funcione como una ventila o como un agujero para drenar todo lo que ya no me hace bien. Y ha funcionado.

¿Cómo sé que ha funcionado?

Mi sonrisa no es fingida, mi sonrisa surge desde lo más profundo de mi ser y se ve muy bien porque refleja la paz con la que estoy viviendo. Eso es un premio para mi.

De mi para mi.

Les quiero y les mando besitos en su ser. Abracitos sin covids.


 

1 comentario:

  1. La pieza que nos falta y solo los que embonan en esa pieza pueden estar, cambiar, emergernos y emergerse. Es una usencia inherente e irrenunciable donde puede caber la vida relacional con ese otro que soy yo en y con los demás. Te quiero 😚.

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