La vida está hecha de momentos.
Si eso no lo entendemos, nos podemos quedar atorados en algo para toda la vida, que es muy corta o muy larga según se goce o se sufra. Cada uno decide qué quiere tener más.
Sufrir.
Por amor, por cosas materiales, por los malos momentos que se te presentan.
Gozar.
Por amor, por estar tranquilo, por estar en caos, por lo que sea que te haga gozar.
Los momentos arman ciclos, los ciclos empiezan y se acaban dando paso a otros.
Y así vamos, cumpliendo ciclos.
Viviendo ciclos.
He hecho pocas cosas y aún así he hecho muchas.
Este año pinta muy interesante en muchos aspectos.
Podría ser triste el panorama de ver que hay gente que ya no está aquí conmigo, que ha decidido tomar otro camino.
Pero no lo es, porque ha sido su decisión y siempre se hacen las cosas buscando lo mejor y si para ellas lo mejor es ir por otro lado, pues sólo me queda agradecer que han compartido un momento en la vida, un espacio, un montón de cosas que compartimos y que ahora serán recuerdos lindos y nonitos y piciosos. Ay que chulada de memorias.
En fin, para quienes se quedan aquí conmigo, les quiero contar que esto se va a poner muy chingón.
Que va a haber mucho trabajo, pero también vamos a tener muchas opciones de convivencia.
Habrá menos películas, menos discografías, menos Facebook, menos whats, mucha interacción en el mundo real. Mucha vida.
Aahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.
¡Qué emoción!
Nos vemos pronto.
En vivo.
En algún lugar para compartir la vida, la cerveza, la comida.
Los momentos, los abrazos, los besos, las miradas y los paisajes.
La vida.

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