Nos fuímos al Zócalo a ser testigos del karaoke ruquero que es el caprichito de Sabo Romo.
Está padre, está chistoso y hasta ahí.
Si se ve chingón y se escucha bien el tener a muchas figuras del rock nacional en un mismo escenario.
Una orquesta en vivo siempre se va a escuchar chido.
Como muchas cosas en la música, hay un montón de OneHitWonder en el escenario que se les nota emocionados de seguir viviendo gracias a una rola.
Una rola que nos sabemos todos los rucos que crecimos con ella y todos los chavitos que la han escuchado de sus padres, tíos y abuelos.
Arau sin la Botella no tiene ningún chiste, es como el tío que presume de haber sido roquero y ahora es re aburrido.
Kazz es una bersión roquera de Juan Gabriel antes de morir.
Cecilia Toussaint no fue presentada como el pilar femenino del rock mexicano que es.
María Barracuda no tiene sentido de estar ahí.
Leonardo de Fobia, El Abulón, Neón, Bon, Cala, Héctor y Lino, El Buki de DLD, y otros más ahí manteniéndose en activo, haciendo esto bonito.
Pero nada más.
Yo no pagaría los 300 pesos del palomar para verlos en algún auditorio.
Porque al final es algo muy familiar, muy cercano. No se trata de un evento que nunca más volverás a ver. Es mi playlist recurrente.
Entonces verlos en vivo y con slam sinfónico pues está bonito.
Y ya.

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