Nos lanzamos al festejo de los 32 años de Lucha Femenil en la Ciudad de México en el MUAC en la UNAM.
Hace un año no había tanta gente.
Esta vez funcionó de mejor manera y el ambiente estuvo muy bueno.
A pesar de que el sol estaba muy fuerte estuvo muy buena la situación.
La Comandante me mandó beso y no sólo conocí a Esther Moreno, hasta una nieve de limón le regalé.
Porque ellas se merecen todo ya que arriesgan su vida para entretenernos.
Son unas chingonas.
Son un ejemplo para todas las mujeres que aún sigo sin entender como el movimiento feminista no se ha integrado a su lucha (libre).
Sus motivos tendrán.
¡Arriba las rudas!

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