En la vida, no importa si tienes 6 meses, 6 años o 666 años. Hay que aprender.
Aquel que cree saberlo todo, por lo general anda muy corto en su mente y en sus acciones.
Algunos son soberbios, otros son ignorantes.
Pero es que uno no termina de conocer. Y aunque no tengo hambre de conocimiento como tengo hambre de tacos, me gusta mucho conocer cosas nuevas.
Ayer me sentí abrumado, me sobrepaso la situación. No había salida.
Respire.
Descansé.
Me desconecté.
Hoy por la mañana escuchaba música en segundo plano mental y procesaba las posibilidades de mi actuar mientras me desayunaba unos tacos de barbacoa porque no puedo comer carnitas debido a la deidad prehispánica que cargaré conmigo de aquí a que cuelgue los tenis y a cuyo proceso me acompañó la señora chiquita que me quiere y la quiero mucho.
Y en este momento no tengo la resolución de lo que debo hacer pero ya investigué y conocí y se abrió un gran abanico de resultados positivos.
Así pasa siempre.
A veces creemos que nos vamos a ahogar irremediablemente y al conseguir la calma necesaria, notamos que la situación no es tan grave como parece.
A veces.
A veces si está de la chingada y se tiene que padecer el proceso, aprender de lo que sucedió y seguir con la experiencia adquirida.
Vivir le llaman algunos.
Yo sólo vine a pones unas letras porque tiene tiempo que no escribía algo personal ligado a lo profesional y a lo íntimo y a lo virtual.
Pero es que de repente todo han sido oficios y oficios y oficios.
Y mensajes de cariño en whats.
Y abrazos en vivo y a todo calors.
Y así...
¡Qué bonito!

No hay comentarios:
Publicar un comentario