lunes, 19 de noviembre de 2018

La magia de The Pixies

Cuando me prestaron el kct de The Pixies, Doolitle, allá por 1994, mi vida se transformo en muchas maneras y el viaje se expandió al escuchar Surfer Rosa.
La música de estos 4 personajes ha sonorizado mi vida y era muy triste saber que ya no existían como banda en activo. Fue más triste que regresaran y que no los pudiera ver por diversas situaciones.
Pero este año fue muy feliz poder verlos no una, sino dos veces.

Capítulo 1. El Zócalo.
Después del fallido concierto de 31 Minutos nos movimos al Zócalo, pensando yo que no estaría hasta la madre y comprobando dolorosamente mi error, llego el momento en que aparecieron 4 enmascarados en el escenario. Se colocaron en sus lugares y cuando empezaron con Gouge Away mi llanto ya no paro.
Es el dolor, es la alegría, la nostalgia, la felicidad, las experiencias.
Es la vida acumulada en esas canciones.
Es mi vida con ese soundtrack.
Y así se me fue la velada, llore que llore entre apretujones masivos.
Gigantic me detrozó el corazón y el Zócalo coreando Where is My Mind? fue hermoso.
Tocaron todo lo que quisieron tocar y la bajista nos agradeció en español.
Tocaron fuera del tour y el lunes se completaría la experiencia mágica.

Capítulo 2. Teatro Metropolitan
El lunes nos fuimos al escenario mencionado a ser testigos de su Tour por la celebración de los 30 años de Come on Pilgrim + Surfer Rosa.
Salieron. Tocaron. Lloré.
Tocan bien bonito.
A diferencia del concierto del Zócalo,aquí aplicaron el setlist del Tour y nada más. 
A diferencia del concierto del Zócalo, aquí se escuchaban bien atascados.
Al igual que el concierto del Zócalo, estaba atascado.
Pero cada quien en su lugar.
La última vez que lloré así fue cuando se murió la wera.
Ahora lloraba yo con una mezcla de alegría por ver y escuchar algo que nunca pensé que pasaría y todo lo que mencioné en el renglón 11 de este escrito.
Es magia.
Pura y simple magia de alguien que he vivido con mucho dolor y muchas muertes y muchos fracasos y muchas malas decisiones y muchos desapegos y muchas despedidas y pocas palabras de aliento y pocos abrazos sinceros y poca atención y pocas demostraciones de amistad sinceras.
Y aún así espero lo mejor y busco ser la mejor versión de mí.
Dos noches mágicas.
No me toquen ando chido.
Hasta el miércoles.
Ahí si estará depresivo todo...



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