miércoles, 28 de noviembre de 2018

57 Años de la Azteca Budokan

Es una arena de barrio, de esas que uno tendría que conocer, pero que yo no conocía.
Hasta el domingo.
Que me llevaron en bola porque mi psicóloga conoce a un heredero de la familia Moreno.
Y ahí estuvimos en mero Nezayork, celebrando un año más del lugar.
Viendo a los chavos que acuden a tomar clases de lucha libre. Situación que debería de repetirse en todos lados para que se pongan a hacer algo de provecho y no andar en pendejadas.
Lucha en jaula donde uno de los Moreno vió caer su tapa de 24 años.
Lucha de mujeres. Yuriko dobleteó y nos vino a saludar. Los de Argentina salieron a hacerse pendejos y hasta me gritoneé con La Mosca, que se burló de mi panza chelera.
Y vimos a Dr Wagner Jr, el Papi Azucarado de la lucha libre mexicana.
Una fiesta total para ls fanseses como yo.
Mucha familia, mucho ambiente de barrio, hasta se te olvida que el rumbo es peligroso.
La Familia Moreno es pilar de la lucha en México. La jefaza de todos está ya en su tercera edad tardía pero la señora ahí anda, atendiendo y recibiendo a la gente; interesada en el negocio, siempre de trato amable. La abuela que todos quisiéramos tener.
Muchas felicidades a la Azteca Budokan y que sean muchos años más.
¡¡¡¡
Arriba los rudos!!!!

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Nacho Vegas: rabia y sentimiento.

El miércoles nos fuimos a una cita que había tardado un poco, no tanto como la de The Pixies.
Un par de cervezas previas y a ingresar junto con una gran cantidad de banda depresiva de edades algo avanzadas, o sea, pocos veinteañeros.
Un vato hizo de telonero y pasadas las 9 pm apareció Nacho con su banda y se dedicó a desangrarme el alma durante cerca de dos horas.
No se llenó el teatro, pero los que estuvimos ahí cantamos y coreamos sus canciones de mucho sentimiento en las letras y mucha rabia en las interpretaciones.
A la mitad, un colectivo feminista extendió su mensaje y la banda tocó una rola y mi desvastación sentimental se incrementó millones.
Hubo un par de rolas que me quedó a deber y aún así me siento satisfecho de esta cita que tuvimos todos con este señor fraudulento que canta depresivamente pero ha de tener una familia bien bonita.
La situación previa que me dieron The Pixies hizo que el impacto de Nacho Vegas fuera menor a que si esa semana hubiera acudido solamente a escucharlo a él.
Pero funcionó.
Mi depresión ha sido alimentada.
Tengo baby blues & roll.
Lloraré.

lunes, 19 de noviembre de 2018

La magia de The Pixies

Cuando me prestaron el kct de The Pixies, Doolitle, allá por 1994, mi vida se transformo en muchas maneras y el viaje se expandió al escuchar Surfer Rosa.
La música de estos 4 personajes ha sonorizado mi vida y era muy triste saber que ya no existían como banda en activo. Fue más triste que regresaran y que no los pudiera ver por diversas situaciones.
Pero este año fue muy feliz poder verlos no una, sino dos veces.

Capítulo 1. El Zócalo.
Después del fallido concierto de 31 Minutos nos movimos al Zócalo, pensando yo que no estaría hasta la madre y comprobando dolorosamente mi error, llego el momento en que aparecieron 4 enmascarados en el escenario. Se colocaron en sus lugares y cuando empezaron con Gouge Away mi llanto ya no paro.
Es el dolor, es la alegría, la nostalgia, la felicidad, las experiencias.
Es la vida acumulada en esas canciones.
Es mi vida con ese soundtrack.
Y así se me fue la velada, llore que llore entre apretujones masivos.
Gigantic me detrozó el corazón y el Zócalo coreando Where is My Mind? fue hermoso.
Tocaron todo lo que quisieron tocar y la bajista nos agradeció en español.
Tocaron fuera del tour y el lunes se completaría la experiencia mágica.

Capítulo 2. Teatro Metropolitan
El lunes nos fuimos al escenario mencionado a ser testigos de su Tour por la celebración de los 30 años de Come on Pilgrim + Surfer Rosa.
Salieron. Tocaron. Lloré.
Tocan bien bonito.
A diferencia del concierto del Zócalo,aquí aplicaron el setlist del Tour y nada más. 
A diferencia del concierto del Zócalo, aquí se escuchaban bien atascados.
Al igual que el concierto del Zócalo, estaba atascado.
Pero cada quien en su lugar.
La última vez que lloré así fue cuando se murió la wera.
Ahora lloraba yo con una mezcla de alegría por ver y escuchar algo que nunca pensé que pasaría y todo lo que mencioné en el renglón 11 de este escrito.
Es magia.
Pura y simple magia de alguien que he vivido con mucho dolor y muchas muertes y muchos fracasos y muchas malas decisiones y muchos desapegos y muchas despedidas y pocas palabras de aliento y pocos abrazos sinceros y poca atención y pocas demostraciones de amistad sinceras.
Y aún así espero lo mejor y busco ser la mejor versión de mí.
Dos noches mágicas.
No me toquen ando chido.
Hasta el miércoles.
Ahí si estará depresivo todo...



domingo, 18 de noviembre de 2018

31 Minutos gratuito

Los chilenos de 31 Minutos enloquecieron la ciudad al anunciar un concierto gratuito en el Parque Bicentenario como parte de la feria del libro de los morros.
Locura, locura, quéstapasandaaaaaaaaaaaa
Llegamos y era impresionante notar que toda la banda que iba en el metro en esa dirección iba al mismo lugar que nosotros. Ropas alusivas al grupo, al llegar amontonamiento peligroso de personas en las escaleras eléctricas, chingo de vendedores afueras del lugar con precios harto carísimos de París. Ríos de gente, caminen hacia el fondo del lugar.
Llegamos,  vimos un escenario, chingo de gente en actitud de campamento, muchos infantes.
Cuenta la leyenda que los del soundcheck pidieron que al iniciar el concierto los adultos se sentaran y dejaran que los peques disfrutaran de la función.
Dos minutos antes de empezar el concierto, todos se pusieron de pie y se amontonaron cerca del escenario, porque chilangos. Los de 31 Minutos ya no dijeron nada y comenzaron, sin escucharse.
Emoción a las 4:59 = mil porciento
Emoción a las 5:03 = nada
Visibilidad = 0
Sólo veíamos adultos con un niño encima con un títere encima con un visor encima.
Marionetas y escenario, ni madres.
Un connato de bronca y mucha gente aprovechando la gratuidad para llevar a todo el chiquillerío de la familia. Esto se descontrolo.
Decidimos retirarnos porque debíamos ir al Zócalo.
La salida fue tortuosa, pero menor que cuando acabo el evento, mucha gente seguía llegando, por los megáfonos avisaban que el evento estaba atascado, formaban a la gente afueras, en redes sociales decían que el parque ya había cerrado, la gente seguía llegando.
Bárbaros.
Ojalá hayan registrado el desmadre que se armo e informen que fue uno de sus conciertos multitudinarios.
Lo merecen aunque este show que traen no sea tan entretenido como el que vimos la primera vez que vinieron a México.
Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

sábado, 17 de noviembre de 2018

La Maldita en el Zócalo

El viernes inmediatamente pasado nos fuimos a la Semana de las Jumentudes a checar a Lost Acapulco y a Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio.
Después de 18 años otra vez en el Zócalo.
Fue un rollo interesante porque un montón de banda fue al concierto, porque era gratis, pero nunca en su vida habían sido testigos de la dinámica de Roco de 45 minutos de speech y 50 minutos de cantar.
Esto fue un circo muy bien montado, llevaron algunos personajes que hicieron sus actos circenses en el escenario mientras ellos tocaban sus rolas conocidas por la mayoría de los ahí presentes.
Han cambiado mucho las cosas, se oyen chido, se siguen rifando en el escenario pero se nota que entre ellos no se dirigen ni la palabra. Este toquín chocó con mis recuerdos skatos de harto slam entre mugrosos y sudados y ahora esto fue muy familiar, pero chido.
Hasta me encontré a un par de mis alumnos de la fac ahí echando su desmadre.
Estuvo cotorro.
Pero también ya estamos rucos.
Muajajajajajajajajajaja

sábado, 3 de noviembre de 2018

Terror y susto

Terror en Tlatelolco es un proyecto que empezó como una casa de sustos y que  este año se ha extendido a una cosa más diversa. Entre las cosas que se hicieron este año estuvieron las pláticas de profesionales sobre temas esotéricos y paranormales. Entre todos los que estuvieron ahí exponiendo su saber, estuve yo, el único que habló de cine de terror entre todos los de brujería, fantasmas, vudú y todo ese tipo de cosas que se conocen en nuestra realidad.
Fue muy bonito tener una plática frente a 20 desconocidos, con el apoyo de mi hermano en la parte técnica, porque yo busqué ese espacio, me lo gané y apliqué lo que sé.
Fue de terror porque el equipo que organizó el evento me ninguneo porque (supongo) no tengo nombre ni reconocimiento en nada, no me conocen ni en facebook, mi tema no es de interés; vaya, por alguna razón me trataron como si hubiera sido yo un invitado incómodo.
Hubiera sido mejor que me dijeran "siempre no, gracias".
Tampoco buscaba un trato de superstar que no soy.
Pero hay formas de hacer las cosas y este comienzo no ha sido nada agradable.
Pero es una lección que he aprendido muy bien.
Sólo queda avanzar y que esta mala experiencia sirva para mejorar y hacer las cosas mejor.

Fuimos a ver La Dama de Negro.
Obra de "terror" con 25 años en cartelera en México.
El esfuerzo que hacen los dos protagonistas en el escenario y todo su equipo tras bambalinas es de primer nivel, se reconoce, porque como mencionan en la obra "hacer teatro no es nada fácil".
Ahora, la experiencia en el Teatro Metropolitan sería mejor si solo vendieran los asientos de la parte baja, porque ahí se desarrolla una parte de la interacción de la obra. Los del palomar no vieron ni madres de las apariciones de la mujer del título, porque, por estar arriba, nos pobretean y no se hacen ajustes para que haya participación de las zonas altas.
En cuanto a las comillas en la palabra terror, las pongo porque la obra tiene una estructura tradicional de historia de sustos. Cada quien, es cierto, recibe las cosas de diferente manera, pero en realidad los promocionales sobre gente que se ha salido de las funciones, las aclaraciones de que nos vamos a ir con sustos generadores de pesadillas, me parecen exagerados.
Insisto, habrá gente sensible que de verdad le genere terror lo que se ve en el escenario pero eso tiene que ver con lo poco que la gente ve materiales de terror u horror.
La obra es muy buena, es una bonita tradición mexicana ya y es adecuada para todos los que creen que ver terror es visionar las pelis del Conjuro y series como American Horro Story y The Walking Dead.
En corto, unos sustos infantiles y familiares.
En la foto, La Morena que de todo se asusta. Jjajajajajajaja.