miércoles, 27 de mayo de 2015

Ni para eso sirvo

Hola.
Sé que no nos conocemos. No sé cómo te llamas. Tampoco sabes como me llamo. Ni siquiera sé si me estás escuchando. Todos los que te visitan tienen esa duda. Porque después del plomazo que te metiste en la cabeza, quedaste en coma y ahora nomás estás ahí acostado, como una pinche planta, sin señales de vida más que las que marca esa maquinita del bip-bip-bip-bip-bip.
Y es que la mayoría piensa que el suicido es algo sencillo. Toma esas pastillas, corta esas venas, vuélate esa cabeza, ahórcate con esa cuerda. En mi caso fue tírate a ese río. Pero como tú, ni para eso sirvo. Alguien me vio caer al agua y avisó a la gente. Y grito por auxilio. Y llamaron a la ambulancia. No sé. Yo estaba llegando al fondo del río así bien bonito, cuando me sacaron y mis ojos vieron de nuevo a la gente, y me dieron atención médica y todo ese desmadre.
La cosa es que mientras los paramédicos son los héroes de esta película (papá), a mí me echaron a perder el paso al más allá.
La cosa es que esa gente no piensa "Mira, yo creo que si ya se cortó las venas/se aventó al agua y no sabe nadar/ se colgó de la viga de la casa/ se prendió fuego/se disparó y no le atinó al cerebro o lo que sea que uno haya decidido, pues deberían de dejarnos desangrar/ahogar/asfixiar/quemar/desangrar o lo que sea que uno haya decidido". Porque para educar a sus hijos y familiares ahí están mamando "Ya está huevudito, ya sabe lo que hace". Pero no se quiera uno morir porque son re metiches.
Lo que no piensan es el daño que le hacen a uno.
Mira te cuento, porque como que no creo que te vayas a parar de esa cama en los próximos 10 minutos.
Yo dije "Esto vale verga. Ahí nos vemos".
Entonces decido cómo dejar atrás tanta porquería y chingadera y media con la que he tenido que lidiar. Por las razones que sea. Pero ya no quiero estar aquí. Y entonces doy el paso siguiente y procedo a aplicar mi método anticonceptivo tardío.
Y llega una pinche gente que no tiene otra cosa que hacer más que jugarle al héroe y viene y me echa a perder mi proceso terminativo de la vida. Se vuelve héroe. Salvó mi vida. Mi vida que yo ya no quería. Y ahora el pedo es que ni para quitármela serví.
Ya decidí no vivir más. Ya decidí que estoy hasta la verga de no tener empleo, de soportar a mi familia, de tener que mantener a mis hijos, de soportar malos tratos de las viejas, de que me estén ninguneando en todos lados, de que a todos les salen bien las cosas menos a mí, de que me quejo y empiezan a chingar "No te quejes. Agradece a la vida. Mira el milagro de la existencia. Bla bla bla.
Y no me puedo matar.
Tú crees que alguien piensa en el pinche trauma extra que ahora voy a cargar por no poder matarme.
¿Crees que a ellos les importa?
Dicen que uno no puede jugar a ser Dios. Pero te ven ahí quieriéndote matar y vienen y la hacen de puto Superman. A la chingada. No saben la pinche frustración que ahora tengo que soportar por su pinche heroísmo plañidero y cursi.
Lo siento por ti.
Yo en cuanto me digan "ya se puede ir a su casa", lugar que no existe porque todo se lo ha cargado la chingada, me voy a aventar por una ventana o al tren o a tomar ácido o a electrocutarme o a hacer todo junto para que ahora sí me muera completo. Tú, tú ya te chingaste.
Porque si de por sí creías ser una carga, ahora en verdad lo eres. Ahora en verdad eres ese bulto sin movimiento que siempre soñaste ser. Ahora haz roto a tu familia en su vida cotidiana porque tendrán que cuidarte y absorber el gasto y esperar el milagro de que regreses y llorar tu trágica muerte. Tan joven, tan bueno, tan brillante futuro que tenía. Y todas esas mamadas que dicen cuando te mueres.
Lo siento por ti. Pero te agradezco tu presencia. Porque cuando me esté muriendo gracias a ti voy a sonreir. Me voy a carcajear. Porque a pesar de lo jodido que haya estado en la vida, al final encontré a alguien que estuvo peor que yo.
Pobre pendejo.
Jajajajajajajaja

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