PAVOROSA
NAVIDAD
Después de tantos años
de ser alimentados con maíz transgénico, los pavos habían desarrollado muchas
habilidades especiales aunque aún no podían hablar, pero se comunicaban por
medio de ciertos sonidos característicos que, por extraño que parezca, se
asemejaban a ladridos de perros o gruñidos de chancho, pero eran sin duda,
diferentes al clásico “gordo-gordo-gordo-gordo” que caracteriza a estas aves.
De tal forma que
mediante esos sonidos se habían puesto de acuerdo para no dejarse atrapar por
los dueños de la granja que cada año se llevaban a miles de pavos al matadero,
los empacaban y los mandaban en camiones a la gran ciudad para el deleite de
miles de personas que tendrán como invitado principal en su cena de navidad a
una de estas aves sacrificadas en nombre de la festividad.
Pero no sólo habían
planeado eso, también habían hecho un plan para tomar el control d ela granja,
para lo cual, habían alimentado con raciones especiales del maíz transgénico a
los pavos más desarrollados, para hacerlos más rápidos, más fuertes y más
agresivos; 33 pavos formaban este grupo especial que por la madrugada había
escapado de los corrales y amagado a los humanos que habitaban la granja.
Hombres, mujeres, niños
y ancianos por igual se encontraban amontonados en una cabaña pequeña,
amarrados de manos y pies, con una mazorca en la boca para evitar que gritarán;
los más pequeños con los ojos vendados para evitar que sus pequeñas mentes se
traumatizarán al contemplar los horrores venideros que se iban a desarrollar en
la venganza de los pavos sobre los humanos.
Uno de los pavos más
viejos, con la carnita muy pegada a sus huesos, con sus plumas encanecidas, con
un ala mocha (que se quedo atorada en la reja después de su fuga juvenil hace
muchos años), además de la falta de uno de sus ojos (debido a un balín
disparado y acertado el día de su fuga juvenil hace muchos años), era quien
supervisaba las operaciones del grupo de aves rebeldes.
Este pavo fue el que
escogió a los adultos más carnosos para ser los primeros en ser cocinados,
durante 24 horas y cubiertos de papel aluminio para que queden bien doraditos y
jugosos, bañados con un combinado de jugo de naranja y arándanos (que les
encantan a los pavos, cabe aclararlo). Obviamente, primero había que preparar a
los humanos para que las parte son comestibles fueran retiradas del exquisito
manjar.
Así como los humanos
evitan comerse en general, las patas y la cabeza, los pavos consideraban que
sus humanos no debían ser servidos con manos, pies y cabeza; los dedos serían
usados para cocinar unos nuggets para los pavos infantiles; las plantas y
palmas serían usados como charola comestible de los nuggets. La cabeza serviría
de recipiente para mezclar los sesos y los ojos para cocinar una papilla para
los pavos bebés, mezclada con su rico maíz transgénico.
Después de ser
rasurados en su totalidad, los 4 humanos más jugosos y carnosos, fueron
castrados por dos motivos principales: para que se desangrarán lo más rápido
posible y para eliminar ese apéndice de sus cuerpos y colgarlos en la reja de
la granja como advertencia para los humanos del exterior y como señal de
rebeldía de los pavos.
Listos ya, los pavos
procedieron a cocinar a sus humanos mientras preparaban el relleno especial con
nueces, pasas, manzana, apio, cebolla y un poco de ese maíz transgénico que les
había otorgado sus extraordinarias capacidades que les permitían desarrollar su
venganza.
La cena fue
extraordinaria, los humanos al horno se sirvieron acompañados de una guarnición
de frutos verdes y puré de papas, se bebió sidra de manzana y como postre se
disfruto de un delicioso pay de queso con fresas. Los pavos bebés comieron su
papilla y los pavos infantiles degustaron de sus nuggets de dedos. Todo fue
felicidad.
Los humanos viejos
fueron puestos sobre los techos de las chozas para que se secaran al sol y su
piel fuera utilizada para fines diversos; los jóvenes más sanos fueron puestos
en chozas especiales para su reproducción, manteniendo la producción de humanos
en buenos niveles durante muchos años. Los adultos fueron puestos en engorda
para tenerlos carnosos y jugosos para los años venideros.
Así fue como los pavos
de esta granja por fin tuvieron una feliz navidad y pudieron celebrar en
familia una bella tradición que durante siglos había sido una tortura para
ellos. Sus acciones llegaron a oídos de otros animales de otras granjas, que de
inmediato empezaron a planear sus acciones de venganza sobre los humanos.
Así que al pasar por el
campo hay que mantenerse atentos de las vacas, las reses, los cochinos, los
pollos, los borregos y en general de todos los animales de campo, porque puede
que están observándonos y planeando su venganza sobre nuestras apetitosas y
suculentas personas.
FIN
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