Es como se llama en español (PGE por sus siglas), en inglés se le dice Found Footage Film.
Son esas películas donde la acción que el espectador observa ha sido grabada por los participantes de la historia. No hay cámaras externas, como en las películas tradicionales. Las cámaras son utilizadas por los participantes de la historia y lo que ellos graban es lo que el espectador va a visionar.
¿ok?
Hay tres variables principales dentro de las PGEs:
1-La Media PGE: se cuenta una historia utilizando mas o menos la mitad de la peli las grabaciones de los protagonistas y la otra mitad con la grabación tradicional.
2-El Falso Documental: se usan las grabaciones de los protagonistas y se agregan testimoniales de profesionales del tema, de parientes, amigos y conocidos de los que aparecen en dichas grabaciones. Todo con la seriedad de un documental, a pesar de que se está tratando un tema ficticio.
3-La PGE: la historia es contada en su totalidad por las grabaciones que realizaron los participantes.
La PGE tiene películas que son precursoras de este estilo de contar una historia, desde los 70s se pueden encontrar algunos ejemplos, pero fue en los últimos años cuando se dio un boom en este tipo de producciones. Y aunque se pueden encontrar algunas comedias, la gran mayoría de los films son de terror.
Teniendo en cuenta esta breve explicación, mi amigo, El Guía Siniestro, ha preparado una selección de PGEs para publicar en su página todo el mes de Junio, como regalo para mi persona.
Así que para todos los amantes del night shot, las historias con introducción de "Las siguientes imágenes son reales y no han sido modificadas de forma alguna" y los finales donde te quedas diciendo "No mames que ya se acabo", disfruten los 40 títulos que pondrá a su disposición Guía Siniestro. Y si deciden aventurarse y explorar algún sitio o buscar la verdad tras alguna leyenda por sus propios medios, recuerden lo que dijo Angela en REC:
"Pablo grábalo todo. Por tu puta madre".
¡Bienvenidos! A veces habrá gourmet, a veces comida chatarra, pero siempre habrá con que alimentarla.
sábado, 30 de mayo de 2015
miércoles, 27 de mayo de 2015
Ni para eso sirvo
Hola.
Sé que no nos conocemos. No sé cómo te llamas. Tampoco sabes como me llamo. Ni siquiera sé si me estás escuchando. Todos los que te visitan tienen esa duda. Porque después del plomazo que te metiste en la cabeza, quedaste en coma y ahora nomás estás ahí acostado, como una pinche planta, sin señales de vida más que las que marca esa maquinita del bip-bip-bip-bip-bip.
Y es que la mayoría piensa que el suicido es algo sencillo. Toma esas pastillas, corta esas venas, vuélate esa cabeza, ahórcate con esa cuerda. En mi caso fue tírate a ese río. Pero como tú, ni para eso sirvo. Alguien me vio caer al agua y avisó a la gente. Y grito por auxilio. Y llamaron a la ambulancia. No sé. Yo estaba llegando al fondo del río así bien bonito, cuando me sacaron y mis ojos vieron de nuevo a la gente, y me dieron atención médica y todo ese desmadre.
La cosa es que mientras los paramédicos son los héroes de esta película (papá), a mí me echaron a perder el paso al más allá.
La cosa es que esa gente no piensa "Mira, yo creo que si ya se cortó las venas/se aventó al agua y no sabe nadar/ se colgó de la viga de la casa/ se prendió fuego/se disparó y no le atinó al cerebro o lo que sea que uno haya decidido, pues deberían de dejarnos desangrar/ahogar/asfixiar/quemar/desangrar o lo que sea que uno haya decidido". Porque para educar a sus hijos y familiares ahí están mamando "Ya está huevudito, ya sabe lo que hace". Pero no se quiera uno morir porque son re metiches.
Lo que no piensan es el daño que le hacen a uno.
Mira te cuento, porque como que no creo que te vayas a parar de esa cama en los próximos 10 minutos.
Yo dije "Esto vale verga. Ahí nos vemos".
Entonces decido cómo dejar atrás tanta porquería y chingadera y media con la que he tenido que lidiar. Por las razones que sea. Pero ya no quiero estar aquí. Y entonces doy el paso siguiente y procedo a aplicar mi método anticonceptivo tardío.
Y llega una pinche gente que no tiene otra cosa que hacer más que jugarle al héroe y viene y me echa a perder mi proceso terminativo de la vida. Se vuelve héroe. Salvó mi vida. Mi vida que yo ya no quería. Y ahora el pedo es que ni para quitármela serví.
Ya decidí no vivir más. Ya decidí que estoy hasta la verga de no tener empleo, de soportar a mi familia, de tener que mantener a mis hijos, de soportar malos tratos de las viejas, de que me estén ninguneando en todos lados, de que a todos les salen bien las cosas menos a mí, de que me quejo y empiezan a chingar "No te quejes. Agradece a la vida. Mira el milagro de la existencia. Bla bla bla.
Y no me puedo matar.
Tú crees que alguien piensa en el pinche trauma extra que ahora voy a cargar por no poder matarme.
¿Crees que a ellos les importa?
Dicen que uno no puede jugar a ser Dios. Pero te ven ahí quieriéndote matar y vienen y la hacen de puto Superman. A la chingada. No saben la pinche frustración que ahora tengo que soportar por su pinche heroísmo plañidero y cursi.
Lo siento por ti.
Yo en cuanto me digan "ya se puede ir a su casa", lugar que no existe porque todo se lo ha cargado la chingada, me voy a aventar por una ventana o al tren o a tomar ácido o a electrocutarme o a hacer todo junto para que ahora sí me muera completo. Tú, tú ya te chingaste.
Porque si de por sí creías ser una carga, ahora en verdad lo eres. Ahora en verdad eres ese bulto sin movimiento que siempre soñaste ser. Ahora haz roto a tu familia en su vida cotidiana porque tendrán que cuidarte y absorber el gasto y esperar el milagro de que regreses y llorar tu trágica muerte. Tan joven, tan bueno, tan brillante futuro que tenía. Y todas esas mamadas que dicen cuando te mueres.
Lo siento por ti. Pero te agradezco tu presencia. Porque cuando me esté muriendo gracias a ti voy a sonreir. Me voy a carcajear. Porque a pesar de lo jodido que haya estado en la vida, al final encontré a alguien que estuvo peor que yo.
Pobre pendejo.
Jajajajajajajaja
Sé que no nos conocemos. No sé cómo te llamas. Tampoco sabes como me llamo. Ni siquiera sé si me estás escuchando. Todos los que te visitan tienen esa duda. Porque después del plomazo que te metiste en la cabeza, quedaste en coma y ahora nomás estás ahí acostado, como una pinche planta, sin señales de vida más que las que marca esa maquinita del bip-bip-bip-bip-bip.
Y es que la mayoría piensa que el suicido es algo sencillo. Toma esas pastillas, corta esas venas, vuélate esa cabeza, ahórcate con esa cuerda. En mi caso fue tírate a ese río. Pero como tú, ni para eso sirvo. Alguien me vio caer al agua y avisó a la gente. Y grito por auxilio. Y llamaron a la ambulancia. No sé. Yo estaba llegando al fondo del río así bien bonito, cuando me sacaron y mis ojos vieron de nuevo a la gente, y me dieron atención médica y todo ese desmadre.
La cosa es que mientras los paramédicos son los héroes de esta película (papá), a mí me echaron a perder el paso al más allá.
La cosa es que esa gente no piensa "Mira, yo creo que si ya se cortó las venas/se aventó al agua y no sabe nadar/ se colgó de la viga de la casa/ se prendió fuego/se disparó y no le atinó al cerebro o lo que sea que uno haya decidido, pues deberían de dejarnos desangrar/ahogar/asfixiar/quemar/desangrar o lo que sea que uno haya decidido". Porque para educar a sus hijos y familiares ahí están mamando "Ya está huevudito, ya sabe lo que hace". Pero no se quiera uno morir porque son re metiches.
Lo que no piensan es el daño que le hacen a uno.
Mira te cuento, porque como que no creo que te vayas a parar de esa cama en los próximos 10 minutos.
Yo dije "Esto vale verga. Ahí nos vemos".
Entonces decido cómo dejar atrás tanta porquería y chingadera y media con la que he tenido que lidiar. Por las razones que sea. Pero ya no quiero estar aquí. Y entonces doy el paso siguiente y procedo a aplicar mi método anticonceptivo tardío.
Y llega una pinche gente que no tiene otra cosa que hacer más que jugarle al héroe y viene y me echa a perder mi proceso terminativo de la vida. Se vuelve héroe. Salvó mi vida. Mi vida que yo ya no quería. Y ahora el pedo es que ni para quitármela serví.
Ya decidí no vivir más. Ya decidí que estoy hasta la verga de no tener empleo, de soportar a mi familia, de tener que mantener a mis hijos, de soportar malos tratos de las viejas, de que me estén ninguneando en todos lados, de que a todos les salen bien las cosas menos a mí, de que me quejo y empiezan a chingar "No te quejes. Agradece a la vida. Mira el milagro de la existencia. Bla bla bla.
Y no me puedo matar.
Tú crees que alguien piensa en el pinche trauma extra que ahora voy a cargar por no poder matarme.
¿Crees que a ellos les importa?
Dicen que uno no puede jugar a ser Dios. Pero te ven ahí quieriéndote matar y vienen y la hacen de puto Superman. A la chingada. No saben la pinche frustración que ahora tengo que soportar por su pinche heroísmo plañidero y cursi.
Lo siento por ti.
Yo en cuanto me digan "ya se puede ir a su casa", lugar que no existe porque todo se lo ha cargado la chingada, me voy a aventar por una ventana o al tren o a tomar ácido o a electrocutarme o a hacer todo junto para que ahora sí me muera completo. Tú, tú ya te chingaste.
Porque si de por sí creías ser una carga, ahora en verdad lo eres. Ahora en verdad eres ese bulto sin movimiento que siempre soñaste ser. Ahora haz roto a tu familia en su vida cotidiana porque tendrán que cuidarte y absorber el gasto y esperar el milagro de que regreses y llorar tu trágica muerte. Tan joven, tan bueno, tan brillante futuro que tenía. Y todas esas mamadas que dicen cuando te mueres.
Lo siento por ti. Pero te agradezco tu presencia. Porque cuando me esté muriendo gracias a ti voy a sonreir. Me voy a carcajear. Porque a pesar de lo jodido que haya estado en la vida, al final encontré a alguien que estuvo peor que yo.
Pobre pendejo.
Jajajajajajajaja
domingo, 17 de mayo de 2015
Cuentito no ganador 2
Papá, no estés enojado.
Discúlpenme
por quitarles el tiempo.
Nunca
fue mi intención que llegaras tarde al trabajo papá; tampoco quería que
perdieras tu figura mamá; nunca quise que toda la tención que tenías se
partiera en dos, hermana. En verdad que
nunca quise ser una molestia.
Aunque
me parece increíble que sólo bastaron 8 años para que todos se hartaran de mí,
he decidido que es mejor dar un paso al frente y servir de algo más que de la
burla de los compañeros de la primaria. Porque ya me cansé de que diario me
golpeen, pero no tengo la fuerza física para contestarles.
Quiero
ser útil.
Por
eso me puse la ropa que mamá lavo ayer, toda de algodón porque leí en internet
que se descompone más fácil en la tierra que las telas sintéticas. He visto un
pequeño prado al lado del camino, donde el pasto siempre está muy grande porque
nadie lo corta. Creo que está abandonado.
Mi
papá no lo ha visto porque siempre que pasamos por ahí va muy enojado porque
llegará tarde a la oficina. Porque primero nos tienen que llevar a la escuela.
Porque por mi culpa cambiaron a mi hermana de una escuela que está a 2 cuadras
de la oficina de papá, a una nueva escuela que está a 20 minutos en coche. Por
eso voy a servir para que papá no llegue tarde a trabajar.
Por
eso me recosté en el prado de pasto crecido y me tome muchas pastillas de las
que toma mamá para solucionar sus problemas que tiene para dormir, para bajar
de peso, para el dolor de cabeza, para quitar el estrés.
Por
eso me acosté en el prado de pasto crecido ahorita que llueve mucho, porque leí
en internet que todas las cosas que se mojan muchos días seguidos se echan a
perder.
Al
principio me dolió mucho mi panza, pero no como cuando mi papá me pega con el
cinturón, me dolió como cuando me clave una aguja en el dedo, nada más que
muchas veces más fuerte. Pero ahorita ya no me duele. Yo creo que también es
porque ya no tengo panza. Porque después de que se fue el dolor, me empecé a
inflar y me salieron muchos gusanitos de todo el cuerpo, de esos que nos
dijeron en la escuela que luego se hacen mariposas.
Eso
está muy bonito. Porque las mariposas hacen que la gente se ponga contenta y yo
quiero servir de algo. Después de que se acabaron los gusanitos, nada más
quedaron mis huesos tapados con la ropa que, aunque era de algodón y se mojo
mucho, nunca se hecho a perder como decía en internet.
Por
esa ropa fue que la gente supo que esos huesos eran míos. No sé cuanto se
tardaron en encontrarme, pero si se que fueron muchos días porque vi el sol y
la luna muchas veces. Las últimas veces lo vi todo aunque ya no tenía ojos,
pero vi el sol amarillo y grandote en el día y la luna blanca y redondota en la
noche.
Mi
mamá estaba muy triste, igual que mi hermana. Las dos lloraban mucho. Mi papá
estaba muy serio. Pero creo que ya no estaba enojado y eso me puso muy feliz.
Porque yo lo que quería era que ya no se enojara por llegar tarde al trabajo.
Me
hubiera gustado tener 10 años porque dicen que es el mejor cumpleaños de toda
la vida. Pero no se qué hubiera pasado con mis papás y mi hermana. Si ya me
odiaban a los 8 años, quien sabe qué podría haber pasado en esos 2 años más.
Ahora
ya no tengo frío ni calor; no me da hambre ni sed, tampoco tengo que ir al
baño. Todos los días me paseo durante las tardes al lado de la carretera.
Lo
único que no me gusta es que la gente que pasa en sus coches, no ve cuando los
saludo con mi mano. Y cuando alguien si me ve, se pone blanco de la cara y
muchas veces se les voltea el coche. A algunos los he podido sacar antes de que
le salga lumbre, pero hay otros muy pesados que no puedo mover. Esos son los
que se quedan un rato a caminar conmigo, pero después se van, quién sabe a
dónde.
A
veces veo que papá pasa.
Aunque
no lo veo sonreír, tampoco lo veo enojado. Mi mamá y mi hermana han dejado de
llorar y ahora me traen cada 12 meses muchas flores rojas de las que me gustan.
Y yo soy muy feliz porque todas están muy bonitas.
Ahora
ya me voy, porque desde hace unos días, hay una luz que aparece junto al camino
y quiero ver qué hay del otro lado. Al rato que regrese, les platico todo lo
que haya visto al entrar por esa luz.
Algo
bonito creo que voy a encontrar.
FIN
martes, 5 de mayo de 2015
Cuentito no ganador 1
PAVOROSA
NAVIDAD
Después de tantos años
de ser alimentados con maíz transgénico, los pavos habían desarrollado muchas
habilidades especiales aunque aún no podían hablar, pero se comunicaban por
medio de ciertos sonidos característicos que, por extraño que parezca, se
asemejaban a ladridos de perros o gruñidos de chancho, pero eran sin duda,
diferentes al clásico “gordo-gordo-gordo-gordo” que caracteriza a estas aves.
De tal forma que
mediante esos sonidos se habían puesto de acuerdo para no dejarse atrapar por
los dueños de la granja que cada año se llevaban a miles de pavos al matadero,
los empacaban y los mandaban en camiones a la gran ciudad para el deleite de
miles de personas que tendrán como invitado principal en su cena de navidad a
una de estas aves sacrificadas en nombre de la festividad.
Pero no sólo habían
planeado eso, también habían hecho un plan para tomar el control d ela granja,
para lo cual, habían alimentado con raciones especiales del maíz transgénico a
los pavos más desarrollados, para hacerlos más rápidos, más fuertes y más
agresivos; 33 pavos formaban este grupo especial que por la madrugada había
escapado de los corrales y amagado a los humanos que habitaban la granja.
Hombres, mujeres, niños
y ancianos por igual se encontraban amontonados en una cabaña pequeña,
amarrados de manos y pies, con una mazorca en la boca para evitar que gritarán;
los más pequeños con los ojos vendados para evitar que sus pequeñas mentes se
traumatizarán al contemplar los horrores venideros que se iban a desarrollar en
la venganza de los pavos sobre los humanos.
Uno de los pavos más
viejos, con la carnita muy pegada a sus huesos, con sus plumas encanecidas, con
un ala mocha (que se quedo atorada en la reja después de su fuga juvenil hace
muchos años), además de la falta de uno de sus ojos (debido a un balín
disparado y acertado el día de su fuga juvenil hace muchos años), era quien
supervisaba las operaciones del grupo de aves rebeldes.
Este pavo fue el que
escogió a los adultos más carnosos para ser los primeros en ser cocinados,
durante 24 horas y cubiertos de papel aluminio para que queden bien doraditos y
jugosos, bañados con un combinado de jugo de naranja y arándanos (que les
encantan a los pavos, cabe aclararlo). Obviamente, primero había que preparar a
los humanos para que las parte son comestibles fueran retiradas del exquisito
manjar.
Así como los humanos
evitan comerse en general, las patas y la cabeza, los pavos consideraban que
sus humanos no debían ser servidos con manos, pies y cabeza; los dedos serían
usados para cocinar unos nuggets para los pavos infantiles; las plantas y
palmas serían usados como charola comestible de los nuggets. La cabeza serviría
de recipiente para mezclar los sesos y los ojos para cocinar una papilla para
los pavos bebés, mezclada con su rico maíz transgénico.
Después de ser
rasurados en su totalidad, los 4 humanos más jugosos y carnosos, fueron
castrados por dos motivos principales: para que se desangrarán lo más rápido
posible y para eliminar ese apéndice de sus cuerpos y colgarlos en la reja de
la granja como advertencia para los humanos del exterior y como señal de
rebeldía de los pavos.
Listos ya, los pavos
procedieron a cocinar a sus humanos mientras preparaban el relleno especial con
nueces, pasas, manzana, apio, cebolla y un poco de ese maíz transgénico que les
había otorgado sus extraordinarias capacidades que les permitían desarrollar su
venganza.
La cena fue
extraordinaria, los humanos al horno se sirvieron acompañados de una guarnición
de frutos verdes y puré de papas, se bebió sidra de manzana y como postre se
disfruto de un delicioso pay de queso con fresas. Los pavos bebés comieron su
papilla y los pavos infantiles degustaron de sus nuggets de dedos. Todo fue
felicidad.
Los humanos viejos
fueron puestos sobre los techos de las chozas para que se secaran al sol y su
piel fuera utilizada para fines diversos; los jóvenes más sanos fueron puestos
en chozas especiales para su reproducción, manteniendo la producción de humanos
en buenos niveles durante muchos años. Los adultos fueron puestos en engorda
para tenerlos carnosos y jugosos para los años venideros.
Así fue como los pavos
de esta granja por fin tuvieron una feliz navidad y pudieron celebrar en
familia una bella tradición que durante siglos había sido una tortura para
ellos. Sus acciones llegaron a oídos de otros animales de otras granjas, que de
inmediato empezaron a planear sus acciones de venganza sobre los humanos.
Así que al pasar por el
campo hay que mantenerse atentos de las vacas, las reses, los cochinos, los
pollos, los borregos y en general de todos los animales de campo, porque puede
que están observándonos y planeando su venganza sobre nuestras apetitosas y
suculentas personas.
FIN
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