domingo, 18 de abril de 2021

HISTORIA DE AMOR EN 4 PARTES

 PARTE 3 EL REGRESO

La llamada fue muy impersonal, muy profesional, muy de saber que andaba yo haciendo y si me interesaba una oferta de trabajo, claro que sí, nos vemos tal día, tal hora, en tal dirección.

Y nos vimos y nos saludamos muy formalmente. Y platicamos sobre el trabajo y así. Y entonces empezamos a laborar en equipo, en una cosa de política que nos pedía ir y venir por toda la ciudad, conocer mucha gente, muchos de sus pretendientes, gente interesante, gente importante, gente culera también. Pero pues yo, en ese momento no tenía en la cabeza el rollo de un regreso. Andaba yo muy bajo de mis bonos personales y me quede con el rollo de lo profesional.

Un día en una reunión con el equipo de Coyoacán, me dijo te invito un frappe, ¿sigues tomando frappe? 

Así es. 

Y platicamos y de repente ya estábamos hablando de nosotros otra vez, me conto de todo lo que le paso en esos cuatro años, yo le conté todo lo que me paso en esos cuatro años y entonces llegamos al punto donde ella me dijo que habernos separado había sido un error enorme, que ella nunca entendió por qué lo hicimos, pero decidió seguir su camino por otro lado hasta que cierto pasaje de su vida la hizo pensar en mí, pensar en buscarme y arreglar las cosas.

Yo también le dije lo que pensaba sobre la separación y sobre mi falta de valor por volverla a buscar y entonces fue cuando estuvimos de acuerdo que había amor entre nosotros, que por algo estábamos ahí platicando y compartiendo el café, juntos otra vez. 

Y de nuevo empezó la vida bonita. 

Eso sí, con un chingo de trabajo, pero, a todo le encontramos manera.

Encarar a los vatos que le tiraban el perro no hubiera sido sencillo nomás poniéndome al pedo, ella también dejo muy claro que estábamos juntos y entonces eso generó un ambiente de respeto ríspido entre aquellos que trabajan con nosotros y traían intención con ella. 

La mayor parte del equipo sabía lo que estaba pasando ahí porque las miradas no se pueden ocultar, pero todos fueron muy solidarios y nos apoyaron mucho. Y entonces compartíamos lo profesional y lo personal. Entonces tratábamos temas del trabajo y después comíamos helado. Entonces íbamos a una comida con los colaboradores pero la cena era personal.

El día que su ma me volvió a ver, casi se infarta del coraje, pero hasta ahí quedó el tema. 

El día que volví a ver a la abuela y a las tías me recibieron como el hijo pródigo que regresa a casa. Y ese ha sido uno de los momentos más hermosos de mi vida: la abuela sonrío y me abrazó; las tías sonrieron y me abrazaron; la Wera sonreía y sonreía y después de un rato de que estuvimos compartiendo con la familia nos abrazamos. Les diría que hubo aplausos pero la neta es que no los hubo. Pero todos estábamos muy felices.

Muy felices.

Cuando ella decidió rentar un departamento, el tema de vivir juntos apareció pero no fue factible según ella, para evitar problemas con su ma, según yo ya era momento de enfrentar a su ma y hacer las cosas como según yo se deberían de hacer. Ese estira y afloja parecía muy natural en ese momento, porque así son las cosas de la vida, tienes que trabajarlas, tienes que construir, tienes que enfrentar las situaciones. Pero el rollo que ella traía con su ma no era nada sencillo de trabajar.

Lo  que si tenía yo claro es que esos tiempos de la primera parte de nuestra relación donde yo me escondía y me escabullía para que su ma no me viera habían quedado en el pasado,había que independizarse, cortar el cordón umbilical, pero siempre tuve muy claro que esa acción no me correspondía a mi.

Era una labor en la cual yo la respaldaba con todo lo que tenía conmigo, pero ella era la que tenía que accionar y decidir cómo iba a trabajar ese aspecto con su progenitora. Porque la convivencia ahora que ella vivía por su cuenta, se empezaba a tornar como una vida de pareja.

Porque oficialmente no vivíamos juntos, pero yo pasaba tres días de la semana con ella, cocinábamos, veíamos pelis, planeábamos el futuro., hacíamos la limpieza, ibamos al súper, conocíamos a los vecinos. Así bonita la situación.

En el momento más pesado de la campaña, cuando ya iban a empezar los madrazos de a devis, yo ya estaba pensando en poner las cosas claras y hacerlo todo a mi manera, pero, en ese momento en el que todo podría haberse acomodado de buena forma para que por fin tuviéramos una vida juntos, paso lo que nunca imaginamos.

No tuvimos señales claras, de repente un malestar por dormir mal, de repente un cansancio atribuible a el exceso de trabajo, al estrés. Ella había modificado ya su situación con el cigarro y estábamos trabajando muy bien ese aspecto. No teníamos problemas con algún asunto de hipertensión, de problemas cardiacos, de nada que fuera tan fuerte como para pensar que iba a pasar lo que termino pasando.

Y a la distancia aun no entiendo qué fue lo que paso, por qué nos pasó a nosotros y por qué todo lo que se estaba armando después de nuestro reencuentro se fue a la basura.



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