domingo, 4 de abril de 2021

HISTORIA DE AMOR EN 4 PARTES

PARTE 1 EL ENCUENTRO

Ella dijo que todo empezó el día de las inscripciones a los cursos de inglés, que llegó con su hermano y me preguntó si ahí iba la fila y yo dije que si y ya. Yo no me acuerdo, estaba pensando en otra cosa o qué se yo.

Después me dijo que el día que empezaron las clases me vio llegar y pedir permiso para entrar y de ahí pensó “este barbón es para mi.” Así que una clase que llegó tarde se fue a sentar allá atrás conmigo y yo me moví dejando dos sillas vacías entre ella y yo. ¿Por qué? Me preguntó un día. Pues porque yo pensé que era incomodo para ti estar cerca de mí, te veías muy fresa como para hablarme.

Y así empezamos a platicar después de las clases, en lo que pasaban por ella, porque ella iba en la mañana en RI y yo en la tarde en CC. Situación imposible, pero que cada día se fue haciendo más real.

En una ocasión, mi Sis fue a dejarme a clase y le dije mira esa es la morra que me gusta y ella respondió está muy exótica para ti mano. Reímos. Ella vestía de colores pastel, de colores claros, siempre con sus tacones, a veces con pupilentes y su cabello en esos tiempos era wero. La Wera entonces iba a ser.

Un día platicamos sobre las cosas que nos gustarían de la persona que nos gustaba, de esas pláticas que sabes que estás hablando de nosotros pero hablas como si fueran otras personas. Ya habíamos hablado de las playlist que yo hacía, de sus gustos musicales y personales, de que yo andaba con una chava de la tarde, de muchas cosas que nos habían acercado mucho. Le dije aviéntate, esa persona te va a cachar. ¿Y si no me cacha? Créeme, te va a cachar.

Y la caché.

Y empezamos una relación muy bonita y tierna. Muy sexosa también. Muy de todo. Obvio termine la relación que tenía, aunque fue hasta que ella me dio un ultimátum: si te voy a esperar, estoy convencida pero no te voy a esperar siempre. Y entonces RI matutino y CC vespertino empezaron a disfrutar de las cosas bonitas de la relación, de la convivencia, de las playlist.

Porque después de esa plática que tuvimos, ella llegó un día con un cd que traía un cuadernillo donde mencionaba las 19 rolas que venían en el compacto y una breve explicación de por qué estaban ahí. Y yo así de, ¿por qué pusiste Desde Que Llegaste con Reyli? Y ella así de si eres bien bobi.

Cuando empezamos a andar, su ma no lo sabía y yo era nomás el amigo que podía entrar a la casa y así nos pasamos las vacaciones intersemestrales. Cuando ella le dijo a su ma sobre nosotros, la señora enfureció y nunca más pude entrar a su casa. Y entonces tuvimos que andar en la clandestinidad. En el mundo de lo Prohibido como cantaba El Mastuerzo. Aún así viajamos mucho, salimos mucho. Con la ayuda de muchas personas, una de ellas hasta anduvo con su hermano menor y eso nos permitió organizar salidas en parejas. Y la vida en pareja era muy hermosa y sensual y divertida y alegre y llegó el momento de terminar la carrera.

Ella se quería titular lo mas pronto posible, yo no tenía ni el más mínimo interés pero si estaba sacando todos los trámites necesarios. Hicimos el Servicio Social en la coordinación de RI, con el apoyo de La Chivis, la secretaria encargada de la ventanilla que también descansa en paz, ya que le dio un derrame cerebral en el tiempo en que La Wera y yo nos separamos.

Mencionar que, a pesar de las broncas con su ma, la abuela y las tías siempre me recibieron con los brazos abiertos, siempre me trataron con mucho cariño, siempre fueron muy apoyadoras para nuestra relación. Porque nos veían felices y plenos. Porque eso es lo que debe importar cuando quieres a alguien. Ves a esa persona feliz y te pones feliz. Y entonces la familia era feliz porque nosotros éramos felices.

Pero…

Todo iba muy bien hasta que me metí a las Prácticas Profesionales en Televisa y de ahí nos empezamos a distanciar y en algún momento, por una tontería nos peleamos y la fui a buscar a la Fac, ella dijo que no tenía nada que decirme después de una breve discusión, yo dije: yo si tengo algo que decir, adiós.

Me fui y no volvimos a hablar. Ella hablo a la casa para avisar de que a La Chivis se la habían llevado al hospital y tres días después falleció, dos días antes de que me fuera a Guadalajara a un evento de la empresa.

Y no nos volvimos a hablar, yo pensaba que iba a ser para siempre, pero resultó que fueron cuatro años.

Cuatro pinches años de depresión y tristeza y falsas sonrisas para mí.



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