PARTE 4 EL CÁNCER
Oye Alberto, ¿es cierto que Rox tiene cáncer? Me dijo una doña del partido muy chismosa y yo solo respondí que no era cierto, que estaba enferma pero que nada que fuera tan grave. La realidad es que en cierto momento ella empezó a tener muchos dolores y molestias y decidió regresar a casa de su ma.
Y yo me quede al frente del trabajo.
En un evento mi ma la vio y después me dijo: hijo, esta muchacha está enferma. Yo no lo quería ver. Pero la última vez que la vi, si noté que su imagen ya no era la de siempre, se notaba cansada, muy delgada y enferma.
Algo
estaba pasando, pero yo ya no supe qué fue, hasta que me dijeron que estaba en
el hospital. La Torita me dijo: márcale a su hermano que está ahí con ella, yo
la vi y se ve muy mal. Yo tenía una reunión y ese tiempo que me tarde en salir
del metro fue lo que me dejo sin decirle Te Amo por última vez.
Uy campeón, si hubieras marcado hace diez minutos todavía
la hubieras alcanzado, acaba de fallecer.
Llore.
En la banca del parque donde estaba llore como diez minutos
y me fui a mi reunión porque ella siempre quiso que ante todo fuéramos muy
profesionales.
Le marqué a mi ma y le dije lo que pasó y cuando llegué a casa mis pas mes estaban esperando con un tequila en la mesa y una veladora prendida. Llore. Abrazado de mis papás llore montones.
Hable con La Torita, le dije, diles a sus hermanos en el velorio que hablen con su ma, que me deje pasar 10 minutos. Pero eso no paso y se armo un desmadre en el funeral. Y yo no pude presentarme al lugar. No quería armar un desmadre.
Al otro día llegó mi
hermano, mis pas le dijeron lo que paso y fue a mi cuarto y me abrazo. Y seguí
llorando. Esa canción le gustaba mucho le dije, Wonderful Tonight de Eric
Clapton.
En la oficina, tres veces tuve que dar la noticias con los
equipos porque no los pude juntar. Tres veces tuve que informar que había
fallecido y llorar con esa gente que la veía como una amiga, no como una jefa.
Y luego tuve que ir a la oficina del jefe para dar la razón de la situación.
Una de las compañeras del trabajo me dijo: Tú dí y armamos un desmadre, llegamos en unos micros y nos metemos para que la puedas despedir. Y hubiera estado mamalón pero a ella no le hubiera gustado que hiciéramos un show de ese evento. Y no paso.
Y cuando lo puse en el feis, empezaron las llamadas y en una cena improvisada donde mi Sis me contó que salía Thanos en la escena post créditos de los Avengers, llegaron varias personas de varios momentos de mi vida y estuvieron ahí, sosteniéndome, abrazándome, dándome sus miradas y su presencia, escuchando mi sentir y apoyándome para saber que mis amistades no me dejarían solo.
Y recibí muchas llamadas y mensajes y llore
muchos días en todos lados, tenía las mejillas irritadas de tanto llorar. Y una de mis comadres me hablo fingiendo ser bien macho y me decía wey cada que acababa una frase de apoyo y yo lloraba y me reía porque era chistoso escucharle fingir la voz y tomar actitud de hombre hombre.
Y Aguilar me grito y me dijo: tengo que verte y abrazarte y yo lloraba mucho; Delia me sostuvo y me dijo: estoy aquí porque te quiero mucho y yo lloraba más. Porque ellas no siempre recibieron lo mejor de mi y cuando esto paso su abrazo me hizo entender que no porque la gente separe sus caminos te dejan de querer. Y siempre se los voy a agradecer un chingo.
Una tía suya de ella me dijo que me avisaba donde quedaban las cenizas y
yo dije que no, porque no me parece adecuado irle a llorar a una caja con
ceniza. Y esa tía suya de ella también me contó tiempo después que, en cierto momento, la
mamá ofreció llevarme a su casa para que La Wera tuviera un momento de paz, antes de que todo valiera madre, pero que no quiso. Y estoy seguro que no quiso porque no quería que la viera
así, porque sabía que eso me iba a pegar muy duro y porque quiso que la
recordará siempre radiante.
Y así llevamos nueve años donde siempre he pensado que ella
descansa en paz, que ese tiempo que compartimos fue maravilloso y siempre lo
agradeceré y que pues, las cosas pasan por algo y lo único que puedo hacer es
aceptar que eso así fue y debo seguir.
Últimamente la recuerdo, pero no la volví a soñar nunca más.
Solo dos veces me paso y se veía tan hermosa, tan tranquila, tan llena de paz.
Por eso sé que las decisiones que tome en ese momento fueron las correctas
y nunca hice algo que a ella no le hubiera gustado. Y a ella le hubiera gustado
que yo siguiera adelante y por eso mismo he seguido adelante. Y no con esa onda
de cargar con la ausencia y pensar: y si ella estuviera aquí. Mas bien con la
onda de hacer las cosas que quiero hacer y vivir lo que quiero vivir. Y así
hemos andado.
Porque decidí agradecer lo que pasó y no llorar por lo que no pasó. O sea, si lloro, lloro mucho, sobre todo cuando las cosas no me salen bien, porque ella siempre me abrazaba y me reconfortaba; lloro con las rolas tristes, lloro con las pelis sentimentales.
Lloro mucho. No me contengo.
A veces lloro de risa y agradezco poder reírme hasta que me duele la panza, no toda porque me iría al hospital. Y agradezco lo que compartimos.
Los viajes: con ella me subí por primera vez a un avión, conocí Acapulco tomados de la mano, el santuario de las mariposas monarcas, fuimos a casa de mi papá en el pueblo de Veracruz, vimos el atardecer en las Lagunas de Zempoala. Comimos en muchos lugares que ahora ya no existen en la ciudad.
Cocinamos, comimos helado, hamburguesas, ensaladas, paella, descubrimos que el Jack Daniels directo me deprime, bailamos por toda la sala del depa de La Torita como si fuera una pista de baile para nosotros solitos, fuimos a unos XV años muy ejecutivos nosotros y el profesor y colaborador que nos invitó, nos felicitó por ser una pareja tan hermosa, La Chivis cerraba la ventanilla y nos llevaba a desayunar al paseo de la salmonela en CU, un grupo de alumnos donde ella era adjunta nos ayudó a viajar y todos nos echaban porras en el camión (literal, no es mame) y la maestra también nos dijo que eramos muy hermosos juntos (y que cosas, la profe tampoco está ya con nosotros).
En fin.
Esto es un drama muy dramático, pero no deja de ser una historia de amors.
Porque a partir de este suceso en nuestra vida, decidí que la fuerza motriz de mi movimiento terrenal es el amor. Amor propio, a mi gente, a mi familia, a los animalitos de la creación, a la pacha mama. Amor.
Ojo, no te pases de pendejo conmigo. Que me mueva con el amor no significa que reciba abusos y estupideces. Todo lo contrario. Fluyo muy natural con los eventos que yo genero, en los que yo participo, que yo creo y desarrollo o en ocasiones con los que fluyen libremente y me llevan a lugares desconocidos.
No hay guerra, no hay pelea, no hay conflicto. Fluimos, porque soy muchos, porque somos yo, porque vivimos en este cuerpo humano y de él aprovechamos todos los beneficios y sufrimos sus debilidades. Pero vivimos, eso es lo importante.
Vivir.
Y así hemos de seguir.
Hasta que se nos acabe la garantía y caduquemos.
Les quiero, les abrazo y les mando besitos.

