Pues un día me dijeron estás despedido.
Y después de un cierto tiempo me dijeron ok vas a regresar pero... tienes que aprender a manejar.
Y aprendimos a manejar.
Pero como en Big Brother las reglas cambian y pues he vuelto pero no estoy manejando.
No está mal, de hecho creo que trabajar manejando en la ciudad es muy estresante.
Pero, ya sé manejar. Más que ayer, menos que mañana.
El otro día una amiga me decía: estoy yendo a nadar, imagínate, a mis 41.
Y yo pensaba: pues qué tiene. La cosa es que estamos vivos. Que cada día aprendamos algo nuevo debería de ser maravilloso y fabulantástico a la vez. Aprender algo nuevo siempre.
De aquí a que se nos acabe la garantía.
De aquí a que caduquemos.
Es de mucho nervio la manejada pero me inspire en dos personas para perder el miedo y tomar mi curso: mi hermano El Cesar y mi amigocha La Moonky.
En mi hermano porque es una de las personas con mas huevos que he conocido en mi vida.
O sea no tiene tres, no me refiero a eso.
Es un hombre así de esos que les gustan al Fedewooooolf: pechudo, que se pone al pedo, que no se quiebra y que siempre le echa huevos a la vida. Que candente!!!!
En mi amigocha La Moonky porque pensé: si ella que está medicada anda manejando, aunque sea en un rancho, pero anda manejando, ¿por qué chingados no iba yo a poder?
Y así me arme de valor y de mi tarjeta de crédito y fuí, me inscribí y concluí mi curso.
Y me siento muy feliz hijos mios.
Nunca pensé que de verdá fuera yo a agarrar un auto y manejar que por Viaducto, que por Calzada de Tlalpan, que por qué no se suben a la banqueta hijitos de la chingada. Me ponen nervioso.
Eso sí, necesito practicar más, así que aquellos que no le tengan amor a sus vehículos, pueden agendar una cita y venir por mi para que podamos dar una vuelta por la ciudá.
Eso si, mi estilo de maneja es onda mamá en zona escolar o abuelito. Es todo lo que les puedo dar en este momento. No me estén chingando.
Les mando besitos y mucho amors.

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