...el Flaco, el Jarocho, Repitione (la clásica del siñore), Don Flaco, el Bigotón.
Mi padre.
Dice que más o menos en Agosto de 1972 llegó al D.F. directo de su pueblo en Veracruz. Con la ropa que tenía para vestir y nada más, le dieron cobijo en casa de uno de mis tíos. Empezó a trabajar y no paro hasta el 14 de Agosto pasado. Ha llegado a pensionarse.
A casa regresó muy alegre, muy sentimental porque los compañeros de trabajo le hicieron saber su aprecio, le dieron palabras de aliento, lo felicitaron.
Yo lo abracé por la mañana y en la noche que regreso también.
Es un hombre que habla poco, que gracias a la convivencia con mi madre ha aprendido a soltar un poco más sus sentimientos. Gracias a Camila ha hecho cosas que estaban fuera de su margen de acción. Pero así es él, es un jarocho muy reservado de sus sentimientos, pero es dicharachero, cotorro y festivo (aunque no baila, eso sí, no).
Siempre ha velado por su familia, siempre se ha esforzado por ser un buen ejemplo, siempre ha sido el apoyo para nosotros. Cuando operaron a mi madre por segunda ocasión, él fue quien estableció las reglas de visitas, quien dio la fuerza para llegar a darle ánimos a Doña Tere.
Cuando mi hermano se fue de la casa, él lo apoyó hasta donde fue posible con la mudanza y los muebles; cuando regresó lo siguió apoyando. Cuando se volvió a ir, cuando volvió a regresar y así. Nunca hubo un reproche, nunca hubo un cobro de factura.
Cuando decidí no estudiar me apoyó. Cuando regresé a estudiar, me apoyó. Cuando dejé de estudiar otra vez, cuando volví a estudiar, cuando acabe la carrera y 8 años después me titulé. Siempre me apoyó.
Siempre ha estado para sus hermanos, para sus sobrinos y muchas veces ha sido maltratado, ha sido negado, ha sido menospreciado por su familia. Y él no guarda rencor. Él se mantiene tranquilo, sincero, abierto, cariñoso, respetuoso y apoyando.
El 21 de Agosto, 43 años después, va a regresar a su pueblo para disfrutar de su pensión. Entero, en un gran nivel de salud. Va a disfrutar su casa, su esposa, sus perros, su gallo (y los animales que se acumulen en la semana). Va a disfrutar.
Siempre me he sentido orgulloso de mi padre.
Me da mucho gusto verlo bien. Y lo admiro porque tiene algo que yo no tengo. Un corazón puro que sabe perdonar y que no guarda rencor ni busca cobrar nada.
Es un gran hombre.
Es mi padre.
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