Para mí, una de las formas más crueles es el abandono sistemático y premeditado.
Como cuando tienes una planta y no la riegas, un pez y no le das de comer, una fruta que dejas ahí que se pudra sin comerla.
Conozco gente que manda mails, cartas, llama por teléfono, cita a comer con la clásica frase "Tenemos que hablar".
Todo eso me parece mejor que el abandono y el desentendimiento.
Las palabras dicen algo que se puede interpretar.
Pero las acciones son claras y concretas.
Cuando alguien tiene interés en ti, hace cosas para demostrarlo. Busca maneras, manda señales.
Cuando no, pues no.
No pasa nada.
Los mensajes no tienen respuesta, las llamadas no son contestadas, los wats se quedan en visto.
Es donde uno debe dejarse de tonterías y darse cuenta que no va a pasar. Esa persona ya pasea de nuevo con los de las motos y usa sus noches para la fiesta darks. Mientras, para uno, no hay señales de vida. El teléfono no suena, la habitación es fría y oscura.
Yo siempre he sido muy emo pero a últimas fechas he descubierto que mi falta de amor me deja un frío muy congelante en el pecho y la espalda. Aunque el sol esté calentando así onda achicharrarse, yo necesito un chaleco al más puro estilo de los abuelos. Pero no es un frío del clima. Es un frío emocional.
Porque como siempre lo he mencionado, yo, al contrario de muchos que andan ahí afuera enfrentando a la vida con el valor obtenido de donde sea; yo, necesito amor.
Ese amor que le daba Mickey a Rocky desde la esquina mientas Apollo le ponía una madriza monumental.
Ese amor que hizo que Jason volviera a la vida cuando vio a su madre decapitada.
Ese amor que le tienen los chicharrones botaneros a la salsa valentina en los bares de mala muerte.
Ese amor que he visto muchas veces. Muchas, muchas,muchas,muchas veces en los ojos de una mujer y que con el tiempo también lo he visto apagarse.
Empiezo a creer la versión del hombre solitario.
Empiezo a convencerme de que este tema es más difícil de lo que pensé en los diferentes tiempos de mi casi caurentón ser.
A mi me da mucha alegría ver a mis amigos con sus hijos, con sus familias. Pienso en lo que me ha faltado para dar ese paso. Lo sé. Pero es un defecto de fábrica que me tiene en este mundo con un vacío de origen que no encuentro como llenar.
Eso no es todo.
El problema es que ya no tengo lágrimas. Quiero llorar y no puedo. Ni pellizcándome la chichi se me salen las de cocodrilo.
Parezco el departamento donde ahora vivo. No tengo agua en la regadera. Nomás tengo pipí.
Mientras tanto sólo me queda aprovechar el afecto de mi familia de la vida y seguir caminando.
Solito.
Bien me dijeron: "Debes tener una vida" Yo no entendía por qué. Ahora lo veo.
Me siento como el Sr Burns en el video de Coca Cola, viendo a toda la gente de Springfield haciendo su desmadre y él ahí, solo como pendejo. Llega Smithers y le da su coquita.
Así me pasa a mí. Nomás que no tengo mi Smithers a mi lado.
Porque estoy solitoooooooooooo...


No hay comentarios:
Publicar un comentario