domingo, 30 de noviembre de 2014

Se nos chispoteo.

Se murió Roberto Gómez Bolaños.
Y si, tenemos cosas bien difíciles en este país como para que esta sea la única noticia en los medios, pero también los que vemos tele sabemos como se manejan este tipo de situaciones, así que los que quieran darle seguimiento a los 43 desaparecidos y a los 11 detenidos (según El Universal, ya liberados) y a toda la situación que nos está madreando, apaguen la tv y sigan las redes sociales.
Yo sí crecí viendo sus programas, yo no tuve otras opciones de tv más que ver a Chespirito, Los Polivoces, La Carabina de Ambrosio, Plaza Sésamo y otros programas de comedia (para algunos) sosa, estúpida, lerda, lo que le quieran poner de etiqueta.
Yo sí creo que es algo muy feo que se muera alguien que le da alegría a mucha gente, a lo mejor no todos se reían con él y sus personajes. A mí no me gustaba el Doctor Chapatín, hubo un tiempo en que se excedieron haciendo solo programas de El Chompiras, Chaparrón Bonaparte tenía sus momentos y El Chapulín Colorado tiene un potencial que esperemos, Roberto Gómez Fernández se decida a explotar como homenaje a su padre y como un héroe nacional en potencia que podría ser este personaje.
En tiempos difíciles, la gente necesita algo que la ayude a olvidar que no hay mucha comida, que no hay mucho dinero, que no nos podemos ir de vacaciones, que en vez de pavo para navidad sólo tenemos un pollo rostizado; vamos, en los velorios siempre hay alguien que cuenta chistes o anécdotas graciosas que el difunto compartió o que no tienen nada que ver con quien está en la caja.
Siempre se necesita un poco de risa para liberar el dolor.
Yo sí creo que los que profesionalmente se dedican a darle alegría a la gente, merecen un homenaje, sobrio, sencillo, no con miles de horas de transmisión, no con monumentos enormes, no con una exhibición masiva de la caja que contiene el cuerpo que envolvía el espíritu de esa persona.
Yo sí creo que hasta los que damos alegría a la gente en momentos difíciles y que no somos profesionales, merecemos un espacio de oración y de aplausos y de lágrimas cuando demos el paso al viaje cósmico.
Así como se les respeta a quienes tienen educación de alto nivel y sufren y se entristecen porque murió el poeta, el dramaturgo, el novelista, el narrador, el letrado, el especialista; así deberían de mostrar esa educación y esa gran cultura y respetar el luto, las lágrimas, las imágenes, las publicaciones y todo lo que la gente "inculta", "naca", "jodida" y demás adjetivos que andan por la red y en las calles para denigrar y marcar como poco preparados e idiotizados por la tv que lloran a Chespirito están siendo vertidos sobre la gente que se entristece por esta situación.
Respeto y tolerancia.
¿No se supone que los que leen tienen más respeto y tolerancia?
Que nos dejen llorar a Chespirito, que no por eso olvidamos que nos faltan 43.
Porque sí, yo sí crecí viendo sus programas y no me da pena decirlo.
Que descanse en paz.

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