Cuenta la leyenda que si no regalas flores de corazón, no duran.
Se marchitan en chinga.
Y así estuve un rato, triste porque regalaba flores que no duraban.
De verdad me preocupaba.
Pero...
No era yo.
Era la persona que recibía las flores la que no les daba el amor con el que debían ser cuidadas porque estaba su interés en alguien más.
Y mis flores no duraban ni se abrían hermosas ni adornaban ni olían bonito.
Pero eso se quedó en el pasado.
Ahora, las flores que regalo son cuidadas y duran su tiempo y abren bonito y huelen muy rico.
Y me he dado cuenta que no era yo.
Y eso me hace muy feliz.
Muy muy feliz.
Besitos para todos.

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