Pregunto la Perry y se sorprendió al saber que se dice igual.
"I speak spanish" grito ella.
Es tan estúpida, que sólo queda amarla.
Su concierto empezo con Roar y su vestido y sus bailarines brillando en la oscuridad, después de que ella saliera de un prisma colocado en el centro del escenario. Su producción es muy buena: escenografía y vestuario con varias temáticas, juego de luces, bandas móviles, una pantalla gigante aprovechada al máximo y un sistema de cables para hacerla volar varias veces durante las casi 2 horas de show.
A destacar el uso de inflables en This is how we do, las mariposas gigantes en Unconditionally, el caballo que desfila en Dark Horse, los girasoles gigantes en el momento acústico, que es cuando canta The one that got away (y yo bañado en llanto).
La parte estilo Cats para interpretar Hot n cold y la de International Smile es de lo más cotorro y bien hecho que he visto en mi vida popera.
El sonido fue bueno para estar en el Palacio de los Deportes, tuvo algunos momentos en los que hablo con todos los fans, firmo un cartel, se tomo una selfie con un chavo que no va a dormir toda la semana, el lugar estaba lleno y había muchas chamaquitas por todos lados (acompañadas por un padre o tutor eso si) y hay que resaltar el cierre del concierto.
Cuando interpreta Birthday, sube a uno de los chamacos que asistieron disfrazados al concierto y que según sabemos, son pre-seleccionados por su staff para poder subir al escenario. El morro estaba realmente impactado y nunca dejo de grabar a la Perry que se sento en sus piernas. Durante el show ella vuela como 6 veces, pero en esta canción hace un viaje por encima de la fosa (cuyos asistentes deben estar encabronadísimos por haber pagado tanto por el boleto y ser atendidos sólo un par de canciones), da un giro por encima de la primera zona general y da un último giro pasando cerca (o sea, se ve cerca, no la tocamos ni nada, pero si la vimos más cerca) de la zona alta del lugar, generando la emoción y el aceleramiento cardiaco de todos los asistentes.
Regresa para cantar Fireworks y es ella en el escenario con un vestidote muy colorido y hartos fuegos artificiales. Se mete al prisma de donde salió al principio y tan tan. Un cierre de concierto donde ella es todo frente a nuestros ojos y oídos y nos deja muy alegres y festivos.
El detalle inexplicable es que aún no prendían las luces para señalar que todo había terminado y se escucho el ritmo de El Sonidito para incitar a un desalojo rítmico y digno de la Feria de Texcoco.
Fue un show muy luminoso, muy fiestero, muy romántico y muy popero.
No queda otra que amar a la Katy Perry.

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