Nosotros venimos de muchos lugares.
Venimos de ser los primeros en leer, los primeros en preguntar cosas de reproducción, los primeros en sumar y restar.
Venimos del triunfo estudiantil, de las buenas notas, del cuadro de honor, del abanderado de la escolta.
Venimos de las buenas calificaciones, de los reportes, las pintas, las suspensiones y las chasarillas firmadas por todo el grupo.
Venimos de la escuela de fresas, de los maestros diversos, de las matemáticas tormentosas, del año extra de cursos.
Venimos del código penal, del código civil, mercantil, de la lectura de la constitución, de las clases extramuros, de los exámenes de respuesta por hoja.
Venimos de trabajar en la mañana y estudiar en la tarde, de las ediciones arcaicas, de los carretes de audio, de recursar la materia, de acreditar el idioma, el servicio social y las prácticas profesionales.
Venimos de la incapacidad deportiva, de la segregación de la imagen, del rechazo femenino, del rechazo familiar, del rechazo político, del rechazo laboral.
Venimos del conflicto profesional, de las malas decisiones, de la falta de negociación, de la falta de desarrollo.
Venimos de la posibilidad de soñar, de las acciones tardías, de las acciones concretas, de la esperanza, de la fe, de la certeza y de la prosperidad.
Venimos de los bautizos, de las bodas, de las primeras comuniones, de las fiestas de 15 años, de los velorios, de los entierros y de las cremaciones.
Todos venimos aquí para juntos estar contigo.
Todos somos tú. Todos se convierten en yo.
Yo soy todos ellos, porque a lo largo de los años he sido muchos, he vivido los momentos y he seguido adelante.
Soy el acumulado de muchas cosas.
Soy yo.
Soy el que da el primer paso para lograr una meta que acaba con la inercia del movimiento perpetuo enfilado al barranco solamente buscando las instantáneas que decoren el viaje que no tiene sentido ni razón.
Soy el que está progresando para conseguir un nosotros diferentes.
Tú y yo.
Nosotros.
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