que alegran la vida.
Escondidos en el ajetreo diario de la ciudad, pequeñas cosas por las cuáles parezco loco sonriendo bajo el día nublado, platicando con las aves que comen a mi lado, revisando las partes del metro que se están zafando y pensando " aver si esta madre no se zafa en una vuelta y nos carga la tía de las muchachas". Bajando escaleras custodiadas por policías de bajo salario y nula alegría en sus rostros. Todo parece una repetición, un loop infinito de rutina que te obliga a acudir a un lugar para solventar las necesidades diarias, junto con otros millones que hacen lo mismo en camión, micro, auto, metro, trolebús y, claro en bicicleta (somos una ciudad de primer mundo). Sonríe, a la gente no le cae bien alguien que no sonríe, que no platica de lo que hizo el fin de semana. A mí tampoco me gusta la gente. Prefiero las aves, el cielo con nubes, la lluvia ácida, las pelis ochenteras y las palomitas en la olla plateada. El problema de sobrevivir es que no existen planes de emergencia. Sobrevives con lo posible y entonces llega ese momento en el cual de repente quieres vivir. Pero no tienes vida. Sobrevivir no te da una casa, ni un trabajo fijo, ni una situación desahogada después de varios años de trabajar e ir planificando lo que vas a hacer unos años después. Sobrevives. Este día puede estar bonito, puede que no. Todos los días aprendes algo. Puede que sea un día ajetreado, puede que no. Puede ser que... o puede que no. La vida real no te pasa los créditos finales con una canción que sensibiliza a los espectadores. Los pequeños detalles me han mantenido y me han permitido vivir los grandes momentos. Aunque no pueden durar para siempre.
¡Bienvenidos! A veces habrá gourmet, a veces comida chatarra, pero siempre habrá con que alimentarla.
lunes, 19 de mayo de 2014
domingo, 4 de mayo de 2014
Nosotros
Nosotros venimos de muchos lugares.
Venimos de ser los primeros en leer, los primeros en preguntar cosas de reproducción, los primeros en sumar y restar.
Venimos del triunfo estudiantil, de las buenas notas, del cuadro de honor, del abanderado de la escolta.
Venimos de las buenas calificaciones, de los reportes, las pintas, las suspensiones y las chasarillas firmadas por todo el grupo.
Venimos de la escuela de fresas, de los maestros diversos, de las matemáticas tormentosas, del año extra de cursos.
Venimos del código penal, del código civil, mercantil, de la lectura de la constitución, de las clases extramuros, de los exámenes de respuesta por hoja.
Venimos de trabajar en la mañana y estudiar en la tarde, de las ediciones arcaicas, de los carretes de audio, de recursar la materia, de acreditar el idioma, el servicio social y las prácticas profesionales.
Venimos de la incapacidad deportiva, de la segregación de la imagen, del rechazo femenino, del rechazo familiar, del rechazo político, del rechazo laboral.
Venimos del conflicto profesional, de las malas decisiones, de la falta de negociación, de la falta de desarrollo.
Venimos de la posibilidad de soñar, de las acciones tardías, de las acciones concretas, de la esperanza, de la fe, de la certeza y de la prosperidad.
Venimos de los bautizos, de las bodas, de las primeras comuniones, de las fiestas de 15 años, de los velorios, de los entierros y de las cremaciones.
Todos venimos aquí para juntos estar contigo.
Todos somos tú. Todos se convierten en yo.
Yo soy todos ellos, porque a lo largo de los años he sido muchos, he vivido los momentos y he seguido adelante.
Soy el acumulado de muchas cosas.
Soy yo.
Soy el que da el primer paso para lograr una meta que acaba con la inercia del movimiento perpetuo enfilado al barranco solamente buscando las instantáneas que decoren el viaje que no tiene sentido ni razón.
Soy el que está progresando para conseguir un nosotros diferentes.
Tú y yo.
Nosotros.
Venimos de ser los primeros en leer, los primeros en preguntar cosas de reproducción, los primeros en sumar y restar.
Venimos del triunfo estudiantil, de las buenas notas, del cuadro de honor, del abanderado de la escolta.
Venimos de las buenas calificaciones, de los reportes, las pintas, las suspensiones y las chasarillas firmadas por todo el grupo.
Venimos de la escuela de fresas, de los maestros diversos, de las matemáticas tormentosas, del año extra de cursos.
Venimos del código penal, del código civil, mercantil, de la lectura de la constitución, de las clases extramuros, de los exámenes de respuesta por hoja.
Venimos de trabajar en la mañana y estudiar en la tarde, de las ediciones arcaicas, de los carretes de audio, de recursar la materia, de acreditar el idioma, el servicio social y las prácticas profesionales.
Venimos de la incapacidad deportiva, de la segregación de la imagen, del rechazo femenino, del rechazo familiar, del rechazo político, del rechazo laboral.
Venimos del conflicto profesional, de las malas decisiones, de la falta de negociación, de la falta de desarrollo.
Venimos de la posibilidad de soñar, de las acciones tardías, de las acciones concretas, de la esperanza, de la fe, de la certeza y de la prosperidad.
Venimos de los bautizos, de las bodas, de las primeras comuniones, de las fiestas de 15 años, de los velorios, de los entierros y de las cremaciones.
Todos venimos aquí para juntos estar contigo.
Todos somos tú. Todos se convierten en yo.
Yo soy todos ellos, porque a lo largo de los años he sido muchos, he vivido los momentos y he seguido adelante.
Soy el acumulado de muchas cosas.
Soy yo.
Soy el que da el primer paso para lograr una meta que acaba con la inercia del movimiento perpetuo enfilado al barranco solamente buscando las instantáneas que decoren el viaje que no tiene sentido ni razón.
Soy el que está progresando para conseguir un nosotros diferentes.
Tú y yo.
Nosotros.
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