domingo, 9 de mayo de 2021

Love will burn us apart... again

 Todos tenemos nuestra concepción del Amor.

Mucho tiempo he escuchado a gente discutiendo, argumentando, peleando, tratando de imponer su versión del Amor sobre la versión del Amor de los otros. Porque durante mucho tiempo, la gente creía que si su versión del Amor no estaba por encima de la versión del Amor de los otros, eso quería decir que su versión del Amor estaba equivocada, que no era válida (o sea era inválida jajajaja), que había que cambiar y adoptar la versión correcta del Amor.

Lo bueno, es que en estos tiempos que vivimos, se acepta que el Amor tiene muchas formas de existir, muchas variantes, que no a todos nos va a gustar la forma de Amor que tiene nuestra gente cercana, nuestros familiares, nuestros conocidos. Pero aquí nadie va a convencer al otro. Aquí cada quien tiene la libertad de escoger (y coger) la versión que mejor le acomode (y le guste acomodar).

No todos lo entienden así, pero pues cada quien.

El Amor es la fuerza que me mueve, es la energía que me pone de pie, que me hace hacer, que me hace no hacer, que me lleva, que me trae, que me avienta, que me contiene, que me decide, que me deja pensando, que me baila, que me descansa, que me hace soñar, que me hace imaginar, que me hace hacer.

Y he aprendido en el camino muchas versiones de Amor, muchas variantes. Y aunque a veces he vivido situaciones que del otro lado se tomaban como amorosas, para mi no lo fueron y he ahí que no estemos más en esa situación. Porque cada persona va encontrando y declarando de qué forma quiere que la amen, con qué acciones se siente amada, con que acciones muestra su Amor. Y ahí es donde nos vamos acomodando o no nos acomodamos. Así de fácil. Así de complicado.

El Amor para mi es un fuego que, tradicionalmente me enseñaron, debes de compartir con alguien más y se consumirán juntos de aquí al final de los días. Pero... resulta que me estoy quemando solo. Me veo y veo una versión amorosa de la Antorcha Humana y me pregunto: ¿qué pex? ¿Por qué me estoy quemando solo si me dijeron que me tenía que consumir con alguien más?

Y así me siento a pensar. Reflexiono y entiendo y avanzo en la vida.

Y entonces me quemo solo, pero no me consumo.

Soy Amor. Doy Amor.

A quien ha llegado de repente le ha parecido demasiado fuego y algunas personas han tratado de apagarlo y algunas personas mejor se han retirado. Demasiado fuego, muy peligroso, me puedo quemar he escuchado en su retirada. Y no pasa nada. Repito, cada quien se acomoda o no se acomoda.

Y estoy en llamas amorosas.

Ya no me apague y ahora el Amor me mantiene encendido, pero no me consume. Me cuido, me quiero, me procuro, me ocupo de mi. Esa llama amorosa la empleo en mis cuidados diarios, en mis detalles propios, en mi día a día. Me empeño en mi cuidado, en mi comida, en mi protección.

Aunque a veces falló, me enfermó, me accidento, me pongo triste, lloro.

Pero no es terminante. No es que me caiga y me revuelque en la suciedad y el dolor.

Eso ya pasó hace mucho tiempo.

Sencillamente lo vivo, lo siento, lo sufro, lo saco de mi sistema, baja un poco la llama amorosa, pero después vuelve a subir a su nivel de flama eterna y me sigo moviendo, sigo haciendo, sigo viviendo, sigo imaginando, sigo riendo, sigo y sigo y sigo.

Si llega alguien a compartir la llama, bienvenida sea esa persona. Aunque no es una meta obsesiva de cumplir. Es más bien un asunto que puede o no puede pasar, pero mientras tanto, esa llama amorosa sirve para que mi gente sienta ese calorcito bonito que se siente cuando sabes que alguien te quiere mucho, no importa si estás muy cerca o muy lejos; no importa si estás muy presente o estás muy ausente.

Aquí hay Amor para mi gente.

Y saluditos.

Y besitos.



domingo, 2 de mayo de 2021

CARTA

 Rox, hola.

Te escribo estas líneas porque quiero contarte unas cuantas cositas que pasan por acá. 

He caminado mucho, he conocido muchos lugares, mucha gente. Ha sido muy interesante, divertido y a veces, claro que sí, complicado y difícil.

Pero así es esto, no siempre nos va bien pero después de que te fuiste creo que no se puede poner peor. 

Aunque esto de la pandemia si está bien culero, en una de esas, si nos descuidamos, nos veremos pronto. Jajajajajajajajaja.

Nocierto.

O si, porque hay mucha gente bien inconsciente que le vale madre el bienestar colectivo. Pero no quiero hablarte de eso.

Quiero contarte que he llorado mucho estos años. 

Me rompí. 

Mucho. 

Ahora cada que oigo una rola triste, leo un libro triste, veo una secuencia triste en una película, no puedo evitar el llanto. Es como si tuviera un exceso de lágrimas que se me salen a la menor provocación.

He reído mucho. 

He pasado mucho tiempo con mi gente: con mis pas y mi hermano, con Camila no porque se la llevaron a San Luis Potosí y ahora que íbamos a ir a sus quince, vino la pandemia y ya no se pudo.

He pasado tiempo con mi gente, con mis amistades cercanas que son quienes me han apoyado mucho y me quieren y me lo demuestran y yo me dejo querer, pero también les quiero y se los demuestro.

He bebido menos, ya casi no recurro al alcohol, o sea, nunca he recurrido al chupe como una salida. 

Pero tampoco he bebido en las fiestas o reuniones como antes. 

Aunque en un festejo de cuando cumplí 40 si me puse bien pedo. 

Que desfiguros diría mi mamá.

He comido mucho, eso sí. 

La ansiedad y la tristeza las he calmado con comida chatarra, pero he cambiado mi alimentación porque si es necesario cuidarse mas en estos tiempos y a estas alturas del partido, o sea, no es que quiera vivir cien años, pero si quiero estar lo mejor posible los años que viva.

He compartido la vida con otras personas, he tenido experiencias buenas y malas, pero también así es esto de las parejas. 

Siempre en el entendido de que no hay que hacer comparaciones ni nada. 

Siempre en el entendido de ser sinceros y amar de forma bonita y en la medida de lo posible.

Me subí a dar show a un escenario, traigo cinco tatuajes, tengo un video rolando por internet, he dado clases de universidad, he dado conferencias de cine de terror, he ido a un chingo de conciertos, me volví a subir a un avión, aprendí a manejar, volví a escalar, a andar en bici, he ido más a las luchas, he cantado en karaoke, fui maestro de kínder. 

Tantas cosas que he hecho.

Estos años he hecho muchas cosas por mí, porque he querido porque me he decidido a vivir. Porque tu partida me hizo ver que estaba nomás ahí de espectador, ahí sin hacer nada. Ahora decido, hago, voy y vengo y créeme que entiendo por qué eras tan movida y querías ir y venir y hacer tantas cosas, no como yo que estaba así en la pausa que refresca.

Quiero que sepas que he trabajado mucho para no ser una persona triste y amargada, para no ser tóxico conmigo ni con mis seres queridos. 

Quiero que sepas que el amor es lo que me mueve y me da energía para enfrentar lo fácil, lo difícil y lo imposible. 

Quiero que sepas que siempre te voy a llevar en mi corazón y siempre voy a recordarte con esa sonrisa y ese brillo en tu mirada.

Quiero que sepas que siempre voy a agradecer todo el amor que compartimos, toda la atención que nos dimos, todo lo que aprendimos. 

Si, estoy roto, pero estoy bien. 

Estoy consciente de que sigo aquí porque hay muchas cosas que hacer, que aprender, que vivir, antes de pasar al otro plano y trascender.

No te cuento más, te dejo que sigas descansando en paz. 

Hoy que se cumplen nueve años de que dejaste el plano terrenal, te extraño y te recuerdo con respeto, con amor y con muchas vibras bonitas.

Amor.