martes, 31 de marzo de 2020

Van Gogh y la experiencia nueva

Siempre la gente se mamonea diciendo que fue a la exposición de equis o ye, que vió la mona lisa, que vió a la mamá de los pollitos y así.
Por eso me cagan esos rollos culturales. Sirven para medir socialmente si eres una persona educada o no. Y considero que es una reverenda mamada.
Porque si el consumo de lo que llaman arte es lo que va a hacer me mejor ser humano, pues está cabrón. Entonces soy desechable con mis influencias pop y de baja cultura.
Pero, como en realidad esas clasificaciones siempre me han valido madre, pues no.
Aquí estoy siendo un ser humano que se esfuerza por mejorar se y vivir bonito y bien.
Me fui con mi hermano a escuchar a Brujería y fuimos felices con esa basura que tocan estos cabrones y que cada día tocan pior. Pero es el amor y la nostalgia lo que nos lleva a apoyarlos.
Después me fui con la Doctora Martínez a la expo de Van Gogh y debo decir que la modernidad bien empleada nos regala situaciones muy chidas.
El esfuerzo por llevar esta exposición sin mayores contratiempos es algo que la mayoría no va a notar, porque la gente que armó esta madre es de verdad puro pro. Se disfruta todo.
La introducción a la obra y vida de Vin, las proyecciones, los audios y los olores que acompañan toda la experiencia hacen que te transportes a un lugar fuera de la realidad por unos minutos y que según el back que traigas, te conectes con la belleza de su obra, con el dolor de su vida o con la maravilla de estar vivo y poder compartir este tipo de experiencias.
Vale la pena.
No digo mucho, porque creo que es de esas cosas personales que uno se llevará a la tumba con su personal disfrute que nadie más entendería.
Me quedé muy contento por haber vivido esto.
Triste como la vida de Vin.
Feliz por seguir sintiendo.
Y así.

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