domingo, 31 de enero de 2016

Que bonita está México Bárbaro.

Sus 8 historias están bien bonitas.
Con su fotografía así en achede bien padre, sus CGI bien hechecitos, sus actores desconocidos y su producción sin apoyo de ninguna institución privada o gubernamental.
Así una cosa bonita.
El pedo es que se supone que es una peli de terror. Y no, no se trata de que las pelis de terror sean feas o mal hechas. Se trata de que se combine un guión bien hecho con lo necesario para presentar las historias que se quieren contar. Es importante que se quiera contar algo.
Si tu prioridad es la estética de tu trabajo, entonces se pierde la fuerza de la historia y nos quedamos con un montón de imágenes que pueden estar muy bonitas pero que al final no sirven más que para lucirse con un pequeño grupo de gente cercana que te conoce por hacer cine y que irá a los eventos donde proyecten tu material.
Me parece que esta antología fue hecha con esa intención y con miras a ser considerada como un producto mexicano que vaya a los festivales internacionales y sea reconocido como una visión de lo que es México en la actualidad.
Pero como sucede con todos los productos cinematográficos, México Bárbaro no es una representación de lo que pasa en nuestro país, es sólo lo que los 8 directores 8 que participan en ella ven de nuestro día con día.
El problema de la belleza de sus imágenes es algo que no pueden evitar. Ya lo traen en su ser. Es una cosa que es muy de ellos.
No lo pueden evitar.
El Chivo ha trabajado, estudiado, y se ha capacitado todo lo que ustedes quieran. Pero él tiene un talento que no tienen todos.
No porque tengas un buen equipo estás listo para contar una historia.
Y en México Bárbaro hay muchas cosas que no me gustaron, pero hay dos que son principales.

Basado en Leyendas y Tradiciones Mexicanas
Eso dice el promocional.
Pero para hacer eso hay que conocer las leyendas y tradiciones mexicanas, no nada más sacarlas de una plática de chelas y mota.
Porque de ahí parecen haber surgido las ideas para las 8 historias 8.
No porque tu colaboración se llame Tzompantli, esté ubicada en Jaral de Berrios, en la Isla de las Muñecas, en Tlatelolco (Lo que Importa es lo de Adentro) o se desarrolle en Día de Muertos ya estás usando las leyendas y tradiciones mexicanas.
Si dijeran que están haciendo referencia sería adecuado.
Porque nomás usan esos temas y locaciones para desarrollar una historia que en realidad tiene más intenciones de parecerse a una peli gringa de bajo presupuesto, que a representar la cultura mexicana (cosa que sería imposible al revisar toda la historia y buscar sus elementos fundamentales).
Pero no es problema de sus creadores.
Ellos sólo pueden presentar lo que conocen.

Terror
En estos tiempos donde las series rifan, se ha puesto de moda hacerlas basadas en pelis de terror o con temas relacionados a este. Pero en realidad son dramas con tintes sobrenaturales o con zombies o con aliens o con algo sacado del cine de terror.
Pero no son de terror.
Entonces, México Bárbaro se promueve como una antología de terror, cuando en realidad sólo lo utilizan como un pretexto para darle un "giro sobrenatural" a sus historias. Pero recordando que siempre hay que apegarse a la realidad.
Es importante.
Si los que asisten a la proyección sienten que lo que ven no se ve muy real, le pierden interés.
Por eso se usa mucho sexo en la peli.
Porque si las generaciones anteriores tenían miedo de hablar de sexo, nosotros no lo tenemos y lo presentamos a cuadro.
Menos cuando se trata de necrofilia infantil.
O sea, somos muy rebeldes, pero no de mal gusto.
Un ranchero se puede coger a un fantasma que se viene en sangre, un alushe puede mostrar su pene y ponerlo en la boca de su víctima.
Pero no podemos sacar a un vagabundo violando el cadáver de un niño.
Eso sería tumoch.

Se agradece que Isaac Ezban haga una versión mexicana de Evil Dead (a pesar de su intento forzado de hacer lucir su material viejo), pero Gigi Saul Guerrero no tiene éxito al querer usar From Dusk till Dawn como base de su historia.

En fin.
Cada quien su opinión, pero a mi me dió ternura ver su peli y darme cuenta de que estamos en un mundo dominado por los hipsters.
Así que no se sorprendan al rato que salga una peli de Tepito, La Pasíon de Cristo en Iztapalapa o La Vida de un Microbusero hechas por un grupo de Mirreyes y Mirreinas que se aventaron a retratar su concepto acerca de esas situaciones populares.
Ya me vi disfrutando una secuencia onírica del micro pasándose un alto, al Cristo subiendo su cruz al Cerro de la Estrella del lado derecho de la pantalla y el Diablo admirando la escena desde el lado izquierdo de la misma todo en un bello blanco y negro o a los diableros de Tepito en la phantom.
Wow.
  


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