Llegamos al final del año de festejo.
Empezó mal con la madre esa del Force Fest, pero ya no diré nada al respecto.
Nos fuimos a festejar 30 añotes de Café Tacvba.
Mi Sisterna y Zama.
Jana y yo.
El concierto estuvo chido, pero creo que le faltó algo para ser un megafestejo.
Jana brincó y brincó y brincó y fue muy feliz de ver a los tacubos.
Yo nomás baile y baile como muchos que estaban abajo pero ya no hacían slam, ya nomás grababan y le decían a sus crías que esa rola fue con la que conocieron a su ma, o a su pa o nomás la usaron para procrearlos y así.
En general estuvo bueno el concierto.
El domingo próximo siguiente nos fuimos al Zócalo a ver a Residente.
La banda se prendió con sus temas de protesta y algunas versiones estridentes de los éxitos de Calle 13.
Jana brincó y brincó y brincó y fue muy feliz de ver a Residente.
Y ya.
No tuvimos más conciertos para cerrar el año.
Tuvimos festejos de navidats y de año nuevo donde todo fue en rollo familiar, con un frío muy machín pero con detalles bonitos de los abuelos hacia mi persona.
Cosa hermosa porque no tengo abuelitos ya y recibir cariño, recibir palabras de aceptación y sonrisas sinceras son muy chidas para gente como yo que anda ahí con su vacío existencial perpetuo.
Fue muy bonito.
También visitamos la reserva natural de los Ortiz Mercado, con sus ocho perras ocho, su jardín así bonito y hartas aves que ahí conviven con mis cabecitas blancas.
Mi ma hizo pozole.
Jana comió y comió y comió y fue muy feliz al probar el pozole de Doña Tere.
Y así.
Se acabó el año del festejo de los 40.
Fue muy hermoso y toda la cosa.
En términos generales fue un año muy bonito.
He sido muy feliz y dichoso.
Los quiero a todos.
Les mando besitos y espero que este 2020 todos estemos llenos de bendiciones y que las cosas buenas nos madreen con buena vibra y harta felicidad extensiva a sus seres queridos.
Yo voy por unos tacones porque ahora hay que festejar los 41 y dicen que se quiebra uno bien feo.
Estúuuuuuuuuuuupidaaaaaaaaaa
Mi masculinidaaaaaaaaaaaaa
