Esos animales que después de estar en los Scouts se convirtieron en una representación de lo que es mi persona (al igual que los colibríes y las libélulas) y no necesito explicar el por qué, ya que si estás leyendo esto es debido a nuestra amistad que te permite saber sobre esas cosas y me permite a mi pasar a la parte de mi texto que quiero vomitar, fueron vistos en una excursión al Africam Safari, junto a mi CdeO y fue una experiencia harto bonita y de contacto con los animalitos.
Cabe mencionar que en mis 37 años de vida, nunca había asistido a ese lugar a donde llevan a la mayoría desde peques, por lo cual parecía un enano más con la emoción de visitar el lugar y de hacerlo de la mano de ese pedacito de oscuridad que los demonios pusieron en la Tierra para estar a mi lado. Canguros, cacatuas, tigres, bisontes, murciélagos, mariposas. En fin. Tanto animal que no se da uno abasto.
La complicación vino de asistir en un tour que sale del Zócalo de Puebla y que trae el tiempo medido y que no te deja ver todo el lugar con paciencia y que no te deja consumir algo adentro del lugar y que el chof se vio muy rifado cuando paramos en una tienda y dijo: "Señores pasajeros, haremos una parada en la tienda para que compren sus víveres, porque allá adentro está todo bien caro".
Rifado el chof.
Y estando allá en tierras pipopes me entero de la tragedia que sufrió la porra de los Pumas en su viaje a Centroamérica, donde se quebró mi carnal el Punky. Un vato sincero y leyenda que por desgracia le tocaba nomás a él. Compartimos un semestre de trabajo y cotorreo en la UNAM y tengo abollado el cucharón por esta situación. Nomás se adelantó, porque para allá vamos todos.
Un abrazo y una cumbia villera para ti carnal y que chingue su madre el STUNAM por pagarnos bien tarde nuestras quincenas cuando estuvimos ahí.
Y el viernes próximo pasado me tocó dar mi primer conferencia como licenciado.
La Película de Grabación Encontrada y el Romance entre el Negro, el Chivo y el Oscar fue su título.
Y esto sucedió en el anexo de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, nuestra máxima casa de estudios.
Anduvimos por allá ilustrando con nuestro saber, que a lo mejor no es mucho, pero tiene feeling, a todos los jóvenes que asistieron bajo cohersión y viendo su calificación en riesgo.
Pero desde la mesa de ponentes (junto al Profesor René Gómez y la Maestra-Doctorante-Amiga Andrómeda Martínez) los vi entretenidos e interesados y eso es lo importante.
Me dieron mi reconocimiento (el primero de muchos, lo sé) pero lo más importante fue ver la cara de emoción de mi cabecita blanca que vino de su retiro en Veracruz para ver a su hijo mayor hacer lo que le gusta hacer y ser aplaudido de generosa manera por el cuerpo estudiantil ahí presente.
La vida y sus matices.
Como las manchas de las jirafas.
