Nos fuimos al Santuario de las Luciérnagas, ubicado en el paraje La Palangana en Nanacamilpa, Tlaxcala. Un asunto así de mucha relación con la naturaleza.
El viaje fue relax, mi CdeO se durmió bien ricacha y llegamos al poblado sin complicaciones.
Caminamos bajo la lluvia y el aire de la montaña que nos recibían de buena manera.
Voy a omitir los detalles de los compañeros de viaje estridentes, obsesivos compulsivos de compartir su viaje por las redes sociales.
Se nota que el lugar aún no es un lugar turístico muy conocido, situación que es buena para conservar el entorno de las luciérnagas. Espero que lo mantengan así y no sea en unos años otro de esos lugares ecoturísticos que piden fondos para no desaparecer.
Hay un grupo de personas que te venden café y garnacha en lo que esperas para que se presente el fenómeno natural que nos llevo al lugar. Barato y bien servido.
Mientras nos dedicamos a saludar las flores, los magueyes, las tunas, el cielo, los espíritus del bosque. Dos locos con su tema disfrutando la naturaleza.
Empieza la actividad, hacemos una ceremonia de apertura y nos metemos al territorio de las luciérnagas. Tratar de explicar lo que vimos es imposible. Tratar de explicar como lo vivieron los demás es imposible. Sólo mencionaré que es un espectáculo maravilloso que me ha dejado una sensación de tranquilidad y paz que la ciudad aún no ha hecho pedazos.
Al vivir en el rush de la ciudad, del trabajo, de las responsabilidades y de todo lo que implica la vida adulta, muchos olvidan que estamos en un lugar maravilloso que nos regala la oportunidad de disfrutar muchos momentos que se presentan gracias a los otros habitantes con los que compartimos este pedazo de tiempo.
Simple: es uno de los momentos más hermosos que he tenido en mi vida. Por el contacto con la naturaleza y por la compartirlo con mi CdeO.
Por otra parte debo mencionar dos cosas.
1 - Quienes organizan estas visitas, dejan en claro que los humanos tenemos una doble moral impresionante. Me explico.
El fenómeno del que fuimos testigos, es un ritual de apareamiento de las luciérnagas.
O sea, todos fuimos a ver cómo se tiran el perro estos insectos luminosos.
O sea, como humanos no nos gusta que nos vean cuando estamos ligando a alguien; mucho menos vamos a permitir que alguien atestigüe nuestros rituales de apareamiento.
O sea, nuestra privacidad es algo sagrado pero podemos ir de vouyeristas a chismosear cómo son los rituales de las otras especies con las que compartimos este espacio.
Chismosos de ventana (diría Doña Marú).
2-Hay muchos que organizan estas visitas, pero nosotros nos fuimos con Poblanos a Viajar, representados por Emmanuel Flores. Bien organizado, buen trato a la gente, sin letras chiquitas. Lo que uno menos quiere es preocuparse por otras cosas que hagan raro el viaje. En esta ocasión, todo salió de maravilla, viaje sencillo, sin complicaciones.
Gracias Emmanuel, esperamos viajar con ustedes a otro lugar.
Los viajes siempre sirven: para conocer, para compartir, para aprender.
Este viaje fue para estar en contacto con la Madre Naturaleza otra vez; también para crear un lazo amoroso mayor con mi CdeO.
Muy bonito.