miércoles, 27 de abril de 2016

Cosas trascendentales

En la vida tenemos un pequeño momento para hacer las cosas.
Por eso, nos fuimos al Vive Latino 2016.
Sólo para ver a Café Tacvba y The Prodigy.
Y funcionó de maravilla.
Los tacubos celebraron 20 años de su disco Avalancha de Éxitos, tocando las 8 rolas en el orden en que viene en la producción  mencionada. Después tocaron otras cuantas rolas, con unos vestuarios estrafalarios y con toda la vibra que siempre tienen estos señores.
La producción que tuvieron estuvo muy bien llevada, Vicentico no se sabía la letra de la canción, la invitación a la Tribu Yaki fue muy buena, El Baile y el Salón ahora tiene un nuevo significado en el soundtrack de mi vida.
Abrazo cósmico.
The Prodigy se presentan muy chingón, pero siento que no era el foro para ellos. Más para el Corona Capital o algún otro festival. Pero el Vive se ha transformado. De todas las razones que podría enlistar, la principal es la monetaria.
El costo de las entradas y de lo que se vende en el festival hace que la banda que nutrió al Vive desde sus inicios, ya no acuda cada año. Ahora el público es hipster, muy dosmilero, muy familiar.
En el pasado quedaron los slams, las aventadas con la alfombra, la seguridad somos todos (hay policías cazando a aquellos que ellos consideren que están alterando el orden y los sacan del lugar).
Otra cosa: los grupos.
La música evoluciona, pero no puedo creer que siendo el festival iberoamericano de cultura musical más importante de nuestro país, no puedan invitar a grupos de renombre. Sobre todo, ahora que hay una gran tolerancia en lo musical.
En el 2002 bajamos a Natalia Lafourcade. Este año la amaron con intensidad.
Hombres G, Fangoria, Polysics, Mojinos Escozios, KMFDM, tantos grupos que podrían ser incluidos y que por muchas razones no entran en los planes.
Ya trataron de hacer una versión de rock y regional mexicano, ya llevaron sonideros.
¿Y el escenario de rock urbano apa?
Yo no trabajo con ellos, pero se supone que son gente profesional y que conocen la escena y buscan lo mejor para el público, pero que la fila de la rueda de la fortuna tenga más gente que uno de sus escenarios es señal de que algo ahí no funciona.


Compre unos Twizzlers genéricos que encontré en una tienda del centro. Los fabrica Usher. No se acercan ni tantito a la felicidad que los originales nos dan.
Conmino a una marcha para pedir que vendan Twizzlers en México. 
¡Twizleros del mundo a mí!


He usado muchos zapatos en mi vida.
Las botas de montaña son mis favoritos.
Mis tenis de boxeador Everlast me encantan.
Pero ahora que los colores en el cabello y la ropa son cosa de todos los días, es muy chido poder usar unos tenis morados todos ellos. Mis primeros Vans en toda la vida.
Y yo me los compre.
Muy contento.